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¿CÓMO MATAR A UN ESPOSO MUERTO?, una comedia vulgar y moralina

Mara Escalante y Lalo España protagonizan otra película mexicana para el olvido.

Foto: Dragon Films México

Protagonizada por Mara Escalante y Lalo España, ¿Cómo matar a un esposo muerto? (2017) es una propuesta más que mezcla el humor vulgar con el drama, para terminar con una lección moralina.

En este caso se hace énfasis en lo vulgar, de hecho, el personaje de Escalante, Carolina, dice fácilmente unas 20 groserías en las primeras tres escenas. Ella es una mujer madura que no escatimará en lo absoluto a la hora de usar su colorido lenguaje para expresar su descontento y pedirle el divorcio a su marido Germán (César Évora), un hombre adinerado y bien conectado, que en cualquier día de la semana puede salir a jugar golf sin preocupaciones, acompañado de sus diversas novias jóvenes y de Fernando, su prepotente hermano menor (España).

Si Escalante se la pasa diciendo groserías durante prácticamente todo el metraje, España no se queda atrás, dado que Fernando es una caricatura del macho “todas mías” que en realidad está acomplejado. Estos personajes -esencialmente opuestos (Carolina es humilde y trabajadora, Fernando un producto del nepotismo) pero similares a la hora de expresarse- protagonizarán una lucha por las hijas de Carolina y Germán, una vez que el ex marido fallece repentinamente y le deja en su testamento la custodia legal de las menores a su hermano, como venganza por el divorcio. 

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¿Cómo matar a un esposo muerto? es una clásica historia del humilde contra el poderoso, aunque hay tiempo para un romance de telenovela cuando Carolina conoce a su nuevo galán ¡en un panteón!; subtramas con las mejores amigas de la protagonista (una de ellas busca quedar embarazada); y hasta un innecesario cameo del “Brujo Mayor” (sin comentarios). Mientras que todo tipo de groserías e insultos continúan inundando la pantalla, Carolina también aprenderá una gran lección de vida que la ayudará a mejorar como persona y a poder perdonar, en el obvio desenlace feliz que parece ser el único destino de las cintas nacionales industriales. 

¿Por qué vale la pena verla? Cuando la propia película utiliza el efecto de sonido de mal chiste en los primeros minutos, sabes que será un milagro si algo valdrá la pena de ella. Quizá como mero escapismo, con caras conocidas de la televisión, encuentre a su público. 

¿Por qué no vale la pena verla? Mal actuada, mal filmada, moralina, simplona y con descarado product placement. ¿Cómo matar a un esposo muerto? ya es una de las peores del año, ¡sobre advertencia no hay engaño! 

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