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Noche de Fuego: ¿La película mexicana está basada en una historia real?

La película elegida para representar a México en la preselección de los Premios Óscar ya llegó a Netflix, y tiene un trasfondo social sumamente conmovedor

Foto: Sector Cine
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Noche de Fuego (2021) es la primera ficción de Tatiana Huezo, la cual obtuvo tan buena aceptación en el Festival de Cine de Cannes, que recibió una sesión de aplausos de 10 minutos para la directora. Con una temática tan fuerte, no podemos dejar de preguntarnos si la cinta está basada en una historia real.

El filme nos presenta a tres niñas, María, Ana y Paula. Ellas viven en un pueblo de Guerrero que es dominado por el crimen organizado, por lo que sus mamás se ven obligadas a disfrazarlas como niños, para evitar que sean secuestradas por algún grupo armado.

Al mismo tiempo, encuentran pequeños momentos de amistad y complicidad que les permitirán escapar de esta fuerte realidad.

 

La trama está basada en el libro “Ladydi” de Jennifer Clement, en donde se retrata la vida de las niñas en Guerrero, lugar en el que –para evitar que se las lleven los narcotraficantes– les cortan el cabello, privándolas de su feminidad para que parezcan hombres y no corran tanto peligro.

Noche de Fuego está basada en esta novela, sí, pero se trata de una obra independiente, de manera que no hay que comparar las páginas del libro con lo que ocurre en la pantalla. De hecho, Tatiana Huezo prohibió a los actores leer “Ladydi” para que la cinta tuviera su alma propia.

Aunque se trata de una ficción, la historia sin duda está basada en la situación real que atraviesa el estado de Guerrero (como tantos otros) desde la guerra contra el narcotráfico en México, de hecho, todo surgió por una charla con personas de la comunidad.

Durante una conferencia que impartió Jennifer Clement en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), la autora relató cómo surgió su texto, pues cuenta que alguna vez le preguntó a una señora sobre la situación en Guerrero, y ella le contó que las niñas estaban siendo desaparecidas. Llegan camionetas por ellas y se las roban, así que las mujeres de la comunidad empezaron a hacer hoyos en las milpas para que las niñas pudieran esconderse y salvaguardarse.

La imagen quedó grabada en su mente por días, y sabía que tenía que hacer algo grande al respecto.

“Me impactó tanto esa imagen, creo que no dormí en días, porque para mi era como imaginarme una madriguera de conejitos con corazoncitos latiendo debajo de la tierra, también era como una imagen de entierro en vida y no me soltó esa imagen y ahí supe que mi libro iba a ser de esas mujeres, esas madres, y esas niñas”, dijo la escritora.

La película retrata a la perfección la inocencia destrozada que viven las niñas de estas zonas. Las madres cuentan a susurros sobre alguna que otra pequeña que desaparece en la comunidad, como un fantasma latente de amenaza inminente, mientras que las niñas luchan contra eso… solo quieren ser niñas.

En Noche de Fuego las chicas van a la escuela, atraviesan por los estragos de la preadolescencia, se pintan los labios y están descubriendo su propia identidad como cualquier niña de cualquier otra parte del universo. Pero lo hacen desde un marco en donde el narcotráfico irrumpe en su mundo, y las madres de la comunidad intentan salvaguardar su inocencia, quizás en vano.

“Es para que no se te suban los piojos”, le dice Rita a la pequeña Ana en una escena mientras le cortan el pelo. “Mira, nosotras (señalando a otra mujer adulta) estamos llenas de piojos”, la niña llora.

 

Cortar el cabello tiene muchos significados, la pérdida de la identidad, de la feminidad, el corte tajante de su niñez, uno de los momentos más desgarradores de la cinta que, si bien se trata de una ficción, es necesario visibilizar la situación en la que viven las niñas de Guerrero, incluso 7 años después de la publicación del libro de Clement.

Lamentablemente, las cifras no mejoran. Apenas en lo que va del mes de noviembre, la Directora del Instituto Municipal de Igualdad de Género, Blanca Alicia Camacho de la Cruz reportó dos casos de niñas menores de edad que están desaparecidas, y una de ellas todavía no puede ser localizada. Una situación que, injustamente, también permea en otras comunidades del país.

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