OPINIóN

Somos: Las claves para entender el devastador caso real en el que se basó la serie de Netflix

La masacre ocurrida en Allende, Coahuila es un reflejo de la impunidad que, lamentablemente, aún predomina en México

Foto: Netflix
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Somos (2021) no es una serie que glorifique el estilo de vida del crimen organizado, más bien, la producción busca traer atención al dolor y la impunidad que vivió el pueblo de Allende, Coahuila hace 10 años, debido a una tragedia de la que se habló poco en su momento.

La serie creada por James Schamus, productor de Brokeback Mountain (2005), se estrenó recientemente en Netflix y hace un recuento –con elementos de ficción– sobre la masacre que ocurrió en el estado fronterizo un fin de semana de marzo del 2011.  

Basada en una investigación periodística, Somos cuenta con el talento de Monika Revilla y Fernanda Melchor como guionistas, además, Mariana Chenillo y Álvaro Curiel fungieron como directores de la historia que contó con actores profesionales y primerizos para darle mayor realismo a la narrativa.

A continuación hacemos un recuento de los detalles más importantes del caso y cómo influyeron en la serie mexicana.

 

1. Somos, está basada en un artículo de la periodista Ginger Thompson titulado “Anatomía de una Masacre”, en él, se presentan testimonios desgarradores de los familiares de las víctimas, además de algunos implicados que se convirtieron en testigos protegidos.

Este texto es importante porque ahonda aún más en los detalles que provocaron que hubiera poca investigación oficial alrededor del caso. En efecto, la DEA consiguió los datos de los capos, pero fue un agente de la Unidad de Investigaciones Sensibles, un grupo de la policía federal mexicana, quien filtraría la noticia de la traición. 

 

2. Algo que la serie no aclara por completo es que la venganza de los Zetas se desató por toda la zona norte de Coahuila, pues ese mismo fin de semana también se reportaron llamadas de emergencia desde Piedras Negras. 

De acuerdo al profesor, Jacobo Dayán, la crisis de violencia en esta zona ya tenía tiempo ocurriendo y en una columna reciente hace mención al asesinato de los 72 migrantes en San Fernando en el 2010, además de las atrocidades cometidas en el Penal de Piedras Negras por años.

 

3. Aunque los personajes son parte de la ficción, algunos detalles coinciden con los reportes del suceso, por ejemplo, los Zetas se fueron directamente en contra de varios prominentes rancheros del lugar y, con tal de llegar a ellos, eliminaron a sus allegados y familiares.

Otro elemento en común es la presencia del cuerpo de bomberos a causa de los reportes de incendios; en la vida real sobrevivieron, pero sus testimonios de la experiencia son estremecedores.

“Entre los primeros que acudieron al lugar había bomberos con una máquina de apoyo. Se percataron de que había personas conectadas con el crimen organizado, las cuales les indicaron, de forma muy vulgar y a punta de pistola, que se retiraran. Dijeron que iba a haber muchos incidentes. Que íbamos a recibir muchas llamadas de emergencia sobre balaceras, incendios y cosas así. Nos dijeron que no teníamos autorización para responder”, dijo Evaristo Treviño en el artículo de Thompson. 

 

4. Mientras que el gobierno reportó 28 muertos por la masacre, los familiares han denunciado la desaparición de hasta 300 personas. Por su parte, las investigaciones de la prensa calculan que al menos 60 personas, entre fallecidos y desaparecidos, tenían un vínculo con los hechos que ocurrieron ese año en el lugar.

 

5. El intento de Somos por traer mayor atención a este caso sin duda es valioso, pues además lo hace dándole gran importancia a las historias de las víctimas y sus familiares.

Aún así, hay que recalcar que la realidad todavía es muy dolorosa para muchos de los sobrevivientes, entre ellos los dos hermanitos de la familia Garza que aparecieron en un orfanato de Piedras Negras después de la tragedia.

“Los hombres tuvieron allí a los niños y les dijeron que se callaran. Que no lloraran. Andrea contó que le cambió los pañales a su hermanito y le preparó su leche”, compartió Elvira Espinoza, la abuela paterna de los pequeños a Thompson.

“Ella no recuerda exactamente cuántos días estuvieron ahí, hasta que los hombres la llevaron con Arturo y Mauricio a Piedras Negras. Andrea dice que los dejaron en un parque, pero se llevaron a Mauricio (su hermanito bebé) con ellos”.

Este testimonio es un ejemplo más de los devastadores efectos que el crimen organizado y la corrupción tienen en el país.

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