OPINIóN

Según Luis Miguel, la Serie, así fue como convencieron a El Sol de hacer su bioserie

La tercera y última entrega de Luis Miguel, la Serie, retrata cómo la carrera de El Sol pendía de un hilo y cómo la misma producción ayudó al cantante a salir de la bancarrota

Foto: Netflix
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Luis Miguel, la Serie (2018) nos ha dado la oportunidad de conocer de cerca la vida íntima de uno de los cantantes más icónicos de México y el mundo. Pero no todo fue tan sencillo; en un inicio, El Sol se negaba rotundamente a hacer una serie que diera una vista tan profunda a su vida personal.

Aquí te contamos cómo fue que los creadores de la serie convencieron a Luis Miguel de llevar a la pantalla su vida.

Luis Miguel, la Serie, ha sido un recorrido de emociones por una de las vidas más interesantes del espectáculo. En ella vimos desde el inicio de su carrera, la relación tormentosa con su padre (quien se convertiría en uno de los villanos más repudiados por el público), la misteriosa desaparición de su madre, sus enredos amorosos y, desde la tercera entrega, una carrera truncada por los malos manejos y administración de recursos, que casi terminan con su éxito.

Entre el año 2015 y 2017, Luis Miguel hacía frente a una fuerte crisis económica y a varias demandas, una de ellas por parte de En Vivo Enterprise, por cancelar una gira que había cobrado por adelantado junto con Alejandro Fernández. Es entonces que aparece en la tercera temporada Carlos Ponce como Miguel Alemán Magnani, nieto del presidente Miguel Alemán e íntimo amigo de la infancia de Luis Miguel, para salvar a El Sol de los números rojos.

En la vida real, fueron Miguel Alemán, Carlos Slim Domit y Carlos Bremer quienes idearon un plan estratégico para financiar las deudas de Luis Miguel. Así se creó un fideicomiso para solventar lo que se debía, y el resultado no podría ser más exitoso. Solamente en la primera temporada, Luis Miguel ganó 5 millones de dólares, que fueron pagados íntegros al cantante Alejandro Fernández.

Pero llegar a un acuerdo no fue tan sencillo; en la serie podemos ver cómo Miguel (Miguel Alemán) al ver la enorme deuda financiera a la que se enfrentaba su amigo, le propone hacer una serie de su vida para saldar sus deudas. Pero la idea de convertir pública su vida privada a Micky no le parece en absoluto.

Es después de analizar su situación financiera y de reunirse con los creativos de la serie que El Sol le dice a su amigo que está listo para dar el paso y para llevar su vida privada y profesional a la pantalla chica.

Así, la tercera temporada está repleta de elementos metaficcionales, en donde Luis Miguel se reúne con Miguel Alemán, José Luis Ramírez, Antonio Cue Sánchez y su esposa, Carla González Vargas, quien queda como productora ejecutiva del programa y logran cerrar el trato con Netflix, la plataforma de streaming que transmitiría la serie.

En la serie se nota un Luis Miguel más humilde, que se va ablandando poco a poco, dispuesto a contar su historia desde el inicio, aunque deja un guiño muy claro a su exesposa “de Aracely no se habla”, deja como contundente condición.

Los capítulos están permeados por un clima ambivalente, en donde El Sol se siente honrado por todo el público que quiere conocer su historia a fondo, pero a la vez quizás se siente un Luis Miguel confuso, invadido.

Una escena genial es durante una cena con los productores, Mark Burnett y Roma Downey, en donde de sorpresa le presentan al actor que haría el papel de él mismo: Diego Boneta, inmortalizando el momento en una foto. En la serie, es Michael Ronda quien interpreta a Diego Boneta, que a su vez interpreta a Luis Miguel… hablando de metaficción.

Según la bioserie, así fue cómo convencieron a Luis Miguel de rodar la serie de su vida, salvándolo de los números rojos, pero sobretodo, ofreciendo al mundo entero una perspectiva única y personal, que nos muestra las facetas más luminosas y las más oscuras del legendario cantante, dando como resultado una de las series más importantes de nuestros tiempos.

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