OPINIóN

¿Por qué estamos tan obsesionados con las posesiones demoníacas en el cine?

Estas son las razones por las que distintos expertos piensan que este fenómeno paranormal es tan atractivo para los fanáticos de las películas de terror

Foto: Netflix, Warner Bros.
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En 1973 se estrenó mundialmente El Exorcista. Las filas para entrar a las salas de cine daban la vuelta a la cuadra y las reacciones de la gente al salir de la película iban desde extraños aspavientos, nervios de punta y uno que otro desmayo. 

Según un artículo de la BBC, muchos espectadores fueron directamente a distintas capillas e iglesias a refugiarse después de ver la película. Después de todo esto, no podemos negar que el poder mediático de El Exorcista alcanzó niveles inimaginables. Pero, ¿todo esto se trató únicamente de una tendencia y un simple gusto hacia lo paranormal?

Distintas investigaciones y tratados sobre el terror en el cine alegan lo contrario. Analicemos qué es lo que volvió a este subgénero del terror –el de las posesiones demoníacas– una obsesión para millones de espectadores alrededor del mundo. 

 

  1. ¿Cuándo comenzaron las posesiones demoníacas en el cine?

Existen distintos tipos de posesiones demoníacas en el cine, pero las más famosas y taquilleras son aquellas que tienen que ver con exorcismos. 

El Exorcista no fue la primera película en incluir posesiones demoníacas sin edición. Cintas de culto como la ganadora de un premio en Cannes, Mother Joan Of The Angels (1961) o The Devils (1971) ya mostraban posesiones demoníacas y a todo color. Situadas en la Europa del siglo XVII, una en Polonia y otra en Francia, las dos cargan con motivos y simbologías altamente cristianas. Justo en el seno de la fe católica.

Ambas películas involucran a grupos de monjas que sufren la agonía de ser poseídas por el demonio. Lo curioso, es que en una de ellas, The Devils, el contexto histórico y político de la época situada marca un crecimiento en la corrupción del catolicismo. ¿A qué nos referimos con esto? 

En la Francia de esos años, la doctrina protesante, opuesta al catolicismo, crecía exponencialmente. Las posesiones demoníacas de las monjas se atribuyeron instantáneamente a la corrupción de la moral de la época. Porque si lo pensamos bien, el demonio no puede alojarse en cuerpos fuertes y bien nutridos por la fe, sino en aquellos que son susceptibles a lo desconocido y a lo terrible. Lo que nos lleva a nuestro siguiente punto. 

 

  • Prácticamente todos los personajes poseídos por el demonio son mujeres: 

En muy raras ocasiones, como en Constantine (2005), el demonio se alojó al llegar a la tierra en el cuerpo de un hombre. Pero no es el caso en la mayoría de las cintas de este género: El Exorcista (1973), El Conjuro (2013), Annabelle (2014), Posesión Satánica (2012), Ouija, El Origen Del Mal (2016), La Posesión De Verónica (2017), y la lista continúa.  

Según el historiador Michel Pastoureau, desde la Edad Media, los padres de la iglesia se esforzaron por demonizar el papel de la mujer. Como el ser que lleva a pecar a Adán y a caer de la gracia de Dios, incluso en algunas representaciones de esta escena, la serpiente del árbol prohibido puede encontrarse con rostro o cabeza de mujer, como un espejo de la propia Eva, reflejando la malicia natural de las mujeres. 

No es de extrañar que los recipientes idóneos para caer en tentación y en manos del demonio sean las mujeres en el cine. Incluso muchos siglos después de la Edad Media. 

 

  • ¿Posesiones demoníacas o rebelión juvenil?

Según la BBC, El Exorcista fue la película de posesiones demoníacas que rompió récords en taquilla porque su protagonista, no solo es una mujer, sino una niña pequeña a principios de los años 70, una época de revoluciones políticas, culturales y sobre todo, morales. 

La investigación del diario hace hincapié en las observaciones del Dr. Tim Snelson de la Universidad de East Anglia, quien hace un análisis psicológico de los usuarios más asiduos de El Exorcista. En sus investigaciones, el doctor llega a la conclusión de que esta película se puede leer como una metamorfosis de la pubertad durante los años 70. 

¿A qué nos referimos con esto?, muy simple: en esa época de insurrección y movimientos juveniles y estudiantiles, lo que todos deseaban más que nada era darle un buen merecido a la autoridad. Regan MacNeil (Linda Blair) representaba a todos los jóvenes de la época, mientras que el padre Damien Karras, a los padres de esos jóvenes, quienes los mantenían sometidos a un estricto régimen moral e intentaban salvarlos de la perdición. 

Lo que el Dr. Tim Snelson sugiere es muy atractivo, pues, ¿A qué joven de la época no le hubiera gustado vomitarle la cara a su recalcitrante padre mientras maldice sobre las tradiciones cristianas como lo hace Regan MacNeil?

Pero aunque su argumento se escuche muy convincente, ¿Por qué las películas sobre posesiones demoníacas siguen rompiendo récords de audiencia en salas de cine y han creado comunidades enormes alrededor del mundo?, ¿Nos seguiremos sintiendo tan atados a las tradiciones como hace 50 años? ¿Por qué después de El Exorcista se siguieron haciendo decenas de películas sobre este tema?

Esto nos lleva al último punto de este artículo.

 

  • Al parecer, aunque muchos seamos agnósticos o ateos, seguimos creyendo en Dios:

Sí, en el dios cristiano de toda la vida, no en las fuerzas del universo, ni en la energía, sino en Dios. 

En un increíble artículo del LA Times, donde entrevistan a una serie de sacerdotes haciéndoles a todos la misma pregunta: ¿Qué hace a las películas de exorcismos tan populares?, los individuos contestaron lo siguiente.

“Nos gusta asustarnos en un ambiente donde nos sintamos a salvo… Queremos ver cómo se ve el demonio en persona o cómo se vería una persona al estar poseída”, se lee en una respuesta.

“Estas películas no son solo la expresión de nuestros miedos, sino violentas e indulgentes fantasías”, comentó alguien más.

Las conclusiones de los sacerdotes no se contradicen con el punto número 3 de este artículo: ¿Posesiones demoníacas o rebelión juvenil?. Al parecer sentimos placer al ver como otros cuerpos rechazan el poder de Dios  –la autoridad– pero al mismo tiempo nos infunde un horror terrible porque estamos viendo a los ojos lo que le puede suceder a cualquier hijo desobediente de Dios.

Tal vez por eso muchas personas acudían asustados a las iglesias después de ver por primera vez El Exorcista en el cine… pero queda una interrogante, ¿si se estrenara en el 2021 pasaría lo mismo otra vez?

 

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