OPINIóN

8 niños actores del Cine de Oro mexicano que son inolvidables

A su corta edad, estos actores sorprendieron con sus genuinas interpretaciones en pantalla y por eso se convirtieron en estrellas

Foto: Sector Cine
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El Cine de Oro mexicano tiene muchas estrellas, entre ellas, increíbles niños actores que, aunque debutaron desde muy pequeños, lograron conquistar al público con sus entrañables interpretaciones.

En una época en la que eran pocos los roles infantiles, estos histriones le sacaron provecho a la oportunidad que tenían y esto les sirvió para construir una carrera sólida que perduró hasta su adultez. 

Algunos nos hicieron reír, otros llorar, pero lo más sorprendente de esto es que su legado en el cine mexicano permanece incluso en la actualidad.

¿Te acuerdas de ellos?

 

Evita Muñoz

Es mejor conocida como “Chachita” gracias a su rol en la trilogía de Nosotros los Pobres (1948), pero ya había debutado varios años antes con El Secreto del Sacerdote (1941); en ese entonces tenía apenas cinco años.

Conforme maduró continuó triunfando como actriz y trabajó prácticamente hasta sus 80 años, inclinándose más por la televisión. 

María Eugenia Llamas 

Las ocurrencias de “la Tucita” y la adorable mancuerna que hizo con Pedro Infante en Los Tres Huastecos (1948) hizo que ganara gran popularidad y hasta la fecha es imposible no reir al recordar frases como “Pa’ que me dejas sola si ya me conoces”.

Aunque se alejó de la pantalla grande cuando llegó a la adultez, continuó apoyando las artes, ya que fue coordinadora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) de Nuevo León.

 

Roberto Cobo

En este caso, quizá recordemos al Jaibo con un poco de recelo por todas sus fechorías en Los Olvidados (1950), pero es imposible reconocer el increíble trabajo que hizo el actor en esta película tan importante para la historia del cine mexicano.

Hay que destacar que, para cuando se estrenó la película, Roberto Cobo ya había alcanzado la mayoría de edad, pero aún así fue de los histriones jóvenes más destacados de la época, debutando unos años antes.

 

Alfonso Mejía

Al igual que su coestrella, Alfonso Mejía ya era un adolescente cuando participó en Los Olvidados, pero sin duda su papel –además de los conflictos morales que se enfrenta– es uno de los más importantes para la industria nacional. 

Continuó trabajando hasta la década de los 70 y después se retiró para estar con su familia. Hoy en día es de las pocas leyendas vivas del Cine de Oro mexicano. 

 

Titina Romay

La hija del reconocido director de cine, Joselito Rodríguez, debutó en el cine desde muy pequeña y lo hizo a un lado de Pedro Infante en el filme Angelitos Negros (1948).

También repetiría el protagónico en otras versiones de esta historia, pero en su carrera dio vida a otros roles más maduros como el de Dorotea en Ánimas Trujano (1961) y el de Margarita en El Misterio del Huracán Ramírez (1962).

 

Angélica María

Curiosamente, esta actriz empezó haciendo papeles de niño, demostrando que no le tenía miedo a ningún reto. Su compromiso con la actuación la llevó a ganar un Premio Ariel en 1953, a sus 10 años.

Por supuesto, hoy es una leyenda del cine y la televisión y continúa inspirando a las nuevas generaciones con su trabajo. 

 

Freddy Fernández

“El Pichi” pasaría a la historia del cine mexicano gracias a su rol en la saga de Ismael Rodríguez, Ustedes los Ricos (1948), película en la que dio vida al interés amoroso del personaje de Chachita.

Participó en más de 100 producciones a lo largo de su carrera y siguió trabajando prácticamente hasta su fallecimiento en 1995. 

Fernando Luján

Fernando Ciangherotti Díaz, como se llama en realidad, es parte de la dinastía Soler, así que es natural que empezara a trabajar desde muy temprana edad.

Comenzó en teatro y de ahí dio un salto al cine, donde triunfó en filmes como La Segunda Mujer (1952) y más adelante se convirtió en un gran ícono de las telenovelas mexicanas. 

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