OPINIóN

Lucifer: ¿El final de la serie le hizo justicia al protagonista?

Luego de 6 temporadas, la serie de Netflix llegó a su fin con un cierre inesperado

Foto: Sector Cine
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Tras 6 temporadas, una cancelación, una campaña de los fans y el rescate por parte de Netflix, Lucifer (2016) llegó a su fin este 2021. La serie protagonizada por Tom Ellis nos llevó por un camino en el que, temporada tras temporada, vimos a nuestro personaje principal evolucionar y crecer como ser humano… a pesar de no serlo.

Lucifer es el tipo de protagonista que no es perfecto, tiene mucho que trabajar internamente y en ocasiones nos confunde con su manejo de la delgada línea entre lo que está bien y lo que está mal… un antihéroe hecho y derecho.

Y sí, le ayuda mucho su apariencia física, después de todo, se trata de que nosotros, como espectadores, también vivamos la experiencia de “sentirnos tentados” por el mismísimo Diablo y cuestionarnos hasta qué punto le dejaríamos pasar sus malas decisiones… claro que para el tercer capítulo se vuelve evidente que aquí el dicho “más sabe el diablo por viejo que por diablo” no aplica, porque nuestro personaje favorito tiene mucho que aprender.

 

Lucifer es un protagonista complejo, con muchas capas. No estamos hablando de alguien que solo fue puesto en la serie para aprender y convertirse en una “mejor persona”, ni de alguien que es malo simplemente por serlo: se trata de alguien que viene cargando con sus propios demonios (de la vida, no los del infierno), que aunque no es humano, enfrenta muchos problemas con los que podemos relacionarnos.

Además, está la imagen negativa que el mundo tenía de Lucifer como consecuencia de una serie de eventos trágicos que lo llevaron a convertirse en algo que no quería, y que estaba listo para romper ese patrón. Con el paso de cada temporada se volvió evidente que una de las misiones de esta serie tenía que ser “hacerle justicia” al protagonista…

Pero ¿cómo lograr hacerlo con un personaje tan complejo sin quitarle su esencia? ¿Qué es la “justicia” para un ángel que cayó del cielo y tiene milenios reinando el infierno solo porque fue la chamba que le tocó? ¿basta con volverlo “bueno”? ¿cambiarle el trabajo horrible que tiene? 

 

Lucifer no es un cuento de hadas y el final de la serie no podía ser así. 

(Ojo, que a partir de aquí vienen los spoilers)

Por 6 años acompañamos al Diablo a terapia. Nos reímos, lloramos, lo vimos vulnerable, furioso y siendo feliz, verdaderamente feliz, por primera vez en toda su existencia. 

A pesar de esto, darle un “y vivieron felices para siempre” a Lucifer –aunque era el camino fácil– no era la forma correcta de cerrar la serie; y fue sin duda el último capítulo el que nos hizo terminar de entender que un final justo y un final bonito no son sinónimos.

Poco a poco se cerraron ciclos: Lucifer logró arreglar sus problemas familiares (algunos con mucho esfuerzo y drama), entendió que podía ser vulnerable y dejar de lado esa barrera que ponía ante sus relaciones tanto amorosas como de amistad. Prácticamente lo vimos madurar frente a nuestros ojos.

 

Y claro, todo ese crecimiento emocional no llegó solo… el señor Morningstar aprendió mucho sobre sacrificios personales, en especial durante las últimas dos temporadas, como cuando pensó que moriría en el cielo al salvar a Chloe y se dio cuenta que no era tan egoísta como pensaba. 

Las posibilidades se abrieron, por un momento pensamos que veríamos a Lucifer convertirse en Dios con Chloe a su lado reinando el cielo, pero hasta eso hubiera sido demasiado fácil para un personaje que toda su vida buscó ser comprendido y que se le diera una segunda oportunidad; en lugar de eso, Lucifer Morningstar encontró la forma de ayudar a otros que cargaban con una culpa enorme, a aquellas almas que todos pensaban que no merecían una segunda oportunidad, descubrió su vocación y al mismo tiempo se dio cuenta que no podría cumplirla sin un último sacrificio: regresar al infierno por miles de años para ayudar a todas esas almas a sanar y no poder volver nunca más a la Tierra a ver a su novia, a su hija y a su familia.

 

¿La serie le hizo justicia al personaje? Claro, Lucifer creció, dio un giro de 180 grados y logró sanar en cada uno de los aspectos que por miles de años lo hicieron sentir que no valía la pena y que no era digno de nada que no fuera oscuro y lleno de sufrimiento. 

Puede que para nosotros como espectadores haya sido difícil haber tenido tan cerca ese “final feliz” solo para ver a nuestro (ahora) héroe dejar ir lo que tanto trabajo le costó conseguir, pero aún así, pudimos verlo conocer a su hija, disfrutó con ella y se fue sabiendo que Chloe, Rory y Trixie estarían bien juntas. 

Y porque Lucifer es una serie por y para los fans, después de milenios para Lucifer, décadas para Chloe y solo minutos para nosotros, pudimos verlo reunirse una vez más con su gran amor en el final más ‘Lucifer’ de todos… ahora sí, juntos para siempre, ayudando a la gente en el infierno, sin presiones y sin límites de tiempo.

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