OPINIóN

Los lujos de Pedro Infante: ¿Cómo vivió el ídolo de México?

Aunque era conocido por su sencilla personalidad, la fama de Pedro Infante le permitió darse varios lujos

Foto: Archivo
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Hay muchas anécdotas sobre Pedro Infante, pero entre las más fascinantes se encuentran las que hablan de su estilo de vida, pues el actor era muy sencillo, pero igual se permitía gozar algunos lujos como fruto de su arduo trabajo.

La leyenda del Cine de Oro tenía un gusto especial por los motores y, tanto por tierra como por aire, disfrutaba de las emociones fuertes. Hoy en día esto puede parecer triste por la forma en la que falleció, pero hay varias fotos que demuestran que la velocidad fue uno de sus grandes placeres.

A continuación hacemos un repaso de los objetos y propiedades más preciados de Pedro Infante, que nos permiten darnos una idea de cómo era su vida.

 

Su Harley

No es coincidencia que el personaje de Pedro Infante en A.T.M. ¡A Toda Máquina! (1951) fuera un experto motociclista, pues el actor era un gran aficionado y tenía varias Harley-Davidson que solía manejar por la ciudad. 

De hecho, Silvia Pinal llegó a contar que, durante un rodaje, el actor le escondió su carro como una broma para convencerla de que se subiera a la moto con él, pues ella no se había animado a hacerlo y, como tenía que ir al teatro a trabajar, no le quedó otra opción.

Sus autos

Pedro Infante fue un dedicado coleccionista de coches de lujo, entre los cuales destaca un Lincoln Continental V12 1942. Este modelo fue especial porque solo se crearon pocas unidades, ya que la producción se detuvo por completo cuando Estados Unidos se sumó a la Segunda Guerra Mundial.

La leyenda del Cine de Oro también tenía un Mercedes SL300 1956 color crema con interiores rojos, además de un elegante Buick Super que está en el Museo Pedro Infante de Cuajimalpa.

 

La casa en Cuajimalpa

La historia dice que, después del rodaje de Los Tres García (1947), el actor se enamoró de Cuajimalpa por lo que compró un amplio terreno para construir una casa a su gusto, con todo y piscina, bar, gimnasio, capilla y taller de carpintería.

 

Lejos de ser motivo de presunción, el ídolo de México era un gran anfitrión y recibía a sus amigos con gusto en su propiedad; hasta hay rumores señalan que él mismo les cortaba el cabello en la peluquería que tenía. 

 

Sus aviones

Otro de sus intereses fue la aviación. El “Capitán Cruz” siempre fue muy dedicado e incluso se hizo socio de la compañía Transportes Aéreos Mexicanos S. A. (TAMSA), que manejaba modelos como el Bellanca Cruisair, un Cessna T-50 y un B-24 Liberator.

La pasión de Pedro Infante por la aviación finalmente terminaría por dictar su destino pues, tras un par de accidentes previos, el avión que piloteaba el actor se desplomó el 15 de abril de 1957.

Esta lamentable pérdida conmocionó al país entero, pero al parecer fue el desenlace que el actor había querido, pues en una ocasión había declarado que “¡Cuando me muera, me quiero morir volando compadre!”.

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