OPINIóN

Las mamás inolvidables del Cine de Oro mexicano

Estas mujeres pasaron a la historia por demostrar el lado más complejo de la maternidad a través de sus papeles en el cine mexicano

Foto: Escena de Las Abandonadas, La Perla y Los Olvidados
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A lo largo de su historia, el cine mexicano ha plasmado a todo tipo de mamás en la pantalla y la época de Oro no es la excepción.

Desde madres cariñosas hasta otras con historias tristes y complejas, estas mujeres hicieron papeles que hasta la fecha son inolvidables y muestran la percepción de la maternidad que se tenía en esos años.

A continuación hacemos un repaso de las mamás más icónicas del Cine de Oro mexicano. ¿Te acuerdas de ellas?

 

Margarita en Las Abandonadas (1945)

Dolores del Río protagoniza una de las historias más conmovedoras del Cine de Oro mexicano, ya que su personaje es una madre que va inesperadamente a prisión y, cuando sale, se da cuenta que su hijo estará mejor si se aleja de él. 

La escena del final en la que ve que se convirtió en un gran abogado que ayuda a mujeres como ella es una de las más tristes del cine nacional. 

 

Juana en La Perla (1945)

María Elena Márques da vida a una mujer humilde y muy inteligente, quien le advierte a su esposo los peligros de querer sacarle provecho a una hermosa perla que se encontró en el mar. 

Lamentablemente él no escucha su consejo y esto trae tragedia y devastación a su familia, confirmándose así los temores de Juana. 

 

Lupita en Cuando los Hijos se Van (1941)

Esta lista no estaría completa sin la icónica Sara García, que si bien es conocida como “la abuelita de México”, también fue una abnegada madre en esta película del director Juan Bustillo Oro. 

En este drama familiar todos están en contra de uno de los hermanos, pero la protagonista demuestra que su amor es incondicional. 

 

La mamá de Pedro en Los Olvidados (1950)

Quizá esta representación es una de las más crudas, sobre todo considerando que muchas veces las historias de la época –en especial las de mujeres– podían caer en estereotipos impuestos por la sociedad. 

Este no es el caso en la icónica cinta de Luis Buñuel, ya que Stella Inda es una madre complicada, quien tiene que lidiar con sus propios problemas al ser una mujer de escasos recursos. 

Rosaura en Aventurera (1950)

Interpretada por Andrea Palma, es una de las villanas más odiadas de la época, ya que tiene una doble vida y sus hijos no saben que es la dueña de un cabaret en Ciudad Juárez.  

Por si fuera poco, le hace la vida imposible al personaje de Elena (Ninón Sevilla), quien se casa con uno de sus hijos inadvertidamente, lo cual pone a las dos mujeres en guerra. 

Un ejemplo de que no todas las madres son una influencia positiva. 

 

Emilia en Escuela de Vagabundos (1955) 

Esta divertida comedia no sería igual sin el personaje de Blanca de Castejón, cuyas buenas intenciones dan pie a las aventuras de Pedro Infante como un compositor que, tras un accidente, se hace pasar por vagabundo.

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