OPINIóN

La historia de Pina Pellicer, la mexicana que brilló en Hollywood hasta su trágica muerte

La actriz tuvo varias oportunidades de trabajar con grandes íconos del cine, pero en privado estaba pasando por dolorosos momentos

Foto: Archivo
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En la edición de 1961 de los Premios Óscar se nominó por primera ocasión a un filme mexicano, Macario (1960), el clásico de Roberto Gavaldón protagonizado por Ignacio López Tarso y Pina Pellicer

Aunque el actor ya contaba con una trayectoria definida, este era el primer papel en el Cine de Oro para la actriz, quien por años se involucró en el movimiento teatral universitario, para posteriormente dedicarse a las artes escénicas de forma profesional.

Curiosamente, antes de debutar en México Pina ya había incursionado en el cine internacional, pues durante una puesta en escena fue descubierta por el productor estadounidense Frank Rosenberg y él la invitó a hacer una prueba para una película en Hollywood. 

 

Fue el legendario actor, Marlon Brando, quien finalmente aprobaría su participación en One-Eyed Jacks (1961), cuyo rodaje transcurrió en 1958.

“Marlon me llamó y me dijo ‘Señorita, quiero que esté conmigo en la película, haga exactamente lo que se indica en el guión y nada más. Le ordeno no ponerse nerviosa’”, contó Pina en una entrevista.

“Creo que confié en él, porque actué muy a gusto, pero al completar la prueba pensé que iba a tener un ataque al corazón”, reveló la actriz.

 

Esta experiencia marcaría el destino de la mexicana, quien regresó al país para continuar trabajando, destacando especialmente por sus interpretaciones realistas; esto era algo poco usual en el cine de la época, ya que el estilo de actuación tradicional se caracterizaba por ser más exagerado. 

Por estas fechas protagonizó Rogelia (1962) y Días de Otoño (1963), el filme que la reuniría nuevamente con Ignacio López Tarso y Gavaldón. Este rol le permitió llevarse la Diosa de Plata como Mejor Actriz.

También volvió a Hollywood para un episodio de La Hora de Alfred Hitchcock (1964), pero su paso por la industria quedó trunco debido a su triste fallecimiento a los 30 años de edad. 

 

El suicidio de Pina Pellicer

A la par de su éxito, se cree que Pina estaba lidiando con una fuerte depresión, pues en realidad era una persona que luchaba con la soledad y desde su adolescencia pasaba por momentos difíciles relacionados a la salud mental.

La última vez que se supo de ella fue la primera semana de diciembre de 1964, antes de morir habló con su representante por teléfono y le mandó una carta a su mejor amigo, Salomón Laiter. 

Cuando finalmente le llegó –unos días después– el hombre se preocupó y fue al departamento de la actriz en la colonia Condesa, donde vivía sola. Lamentablemente se quitó la vida con barbitúricos. 

 

“Seres como yo deberían tener la libertad de morir en el momento en que la tristeza empezara a invadirlos porque, los seres como yo, somos seres débiles, incapaces de decirle no a la tristeza, no a la vida, nos dejamos llevar, nos dejamos vivir, nos dejamos morir por la tristeza”, se lee en un fragmento de su diario. 

Sus allegados nunca compartieron las causas del suicidio de Pina Pellicer, aunque se cree que estaba decepcionada por el rumbo que estaba tomando su carrera y especialmente sentía que no era valorada en México.

También se ha hecho mención de una posible decepción amorosa, pero esto no es oficial.

Al final, lo que importa es el legado que dejó a lo largo su vida y, como dijo el autor Reynol Pérez, “el caso de Pina es especial, porque era una actriz admirada por los intelectuales, no era la pose o una gran estrella, era una mujer moderna que en una época rompió con muchos moldes”.

 

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