OPINIóN

Hay un antes y después en el cine mexicano gracias a María Félix

Con su personalidad desenfadada e inquisidora, La Doña cosechó las bases que cambiaron para siempre el papel de la mujer en el cine

Foto: Sector Cine
publicidad

Cuando María Félix tenía 60 años, en 1973, Elena Poniatowska le hizo una entrevista donde describió su apariencia: “Camina como las fieras, desplazando a su derredor ondas misteriosas”. La Doña iba vestida de Dior y ataviada de joyas de Cartier, con las cejas perfectamente enmarcadas y una cabellera impecable. 

Poniatowska inició bien describiendo a María Félix; pues en palabras de otro gran escritor e intelectual mexicano, Octavio Paz: “María nació dos veces: sus padres la engendraron a ella, después, se inventó a sí misma”

La leyenda del Cine de Oro logró cautivar con su gran belleza, porte y manera de hablar a todo el público, incluso hasta nuestros días. Al mismo tiempo, fue motivo de grandes escándalos y juicios al desafiar abiertamente la moral de su época, interpretando a mujeres poderosas y “desalmadas” en pantalla, y contrayendo matrimonio cinco veces. 

Lo cierto es que sin María Félix, México no sería igual. Sin ella, nunca hubiéramos visto desfilar entre las luminarias de su época a una mente más ingeniosa, incisiva y sagaz como ella.  

Gfycat

María Félix no le temía a ningún hombre:

A los 17 años se casó con Enrique Álvarez, un hombre de gran fortuna con el cual tuvo a su único hijo, también llamado Enrique. La vida doméstica la rebasó por completo y cansada, viajó a la Ciudad de México para transformarse en una estrella. 

La vida de María Félix pareció ser escrita por una mano divina, pues algunos capítulos de su vida solo los ha reproducido la ficción en distintas historias, pues estas, difícilmente le ocurren a un mortal común y corriente. Así fue como incursionó al cine. La industria del Cine de Oro buscaba rostros nuevos con avidez y fue así como, al llegar a la Ciudad de México, el cineasta español Fernando Palacios la detuvo en la calle y junto a Gabriel Figueroa, le hicieron sus primeras pruebas de fotografía.

Actitud fem

 

En ese momento nació la estrella que todos conocemos, debutando junto a Jorge Negrete en El Peñón de Las Ánimas. Es bien sabida la enemistad de los dos actores, producto de una impertinencia de Negrete al intentar seducirla. En una entrevista, la actriz declaró que se negó a las proposiciones del actor diciéndole: “Estoy casada y no tenemos nada que hablar sobre el asunto”. 

Esta actitud valiente rindió frutos durante toda su carrera, ya que en adelante daría vida a los personajes más controversiales de su época. Películas como La Diosa Arrodillada (1947), en donde interpreta a la temible y seductora amante de un hombre que está loco por ella, Doña Diabla (1950), que narra la vida de una mujer que cuenta a un sacerdote los motivos por los cuales tuvo que matar al hombre que amaba por el bien de su propia hija, o incluso, Río Escondido (1948), en donde dio vida una valiente maestra rural que se opone al mandato y la tiranía de un abusivo y machista cacique que te tenía aterrorizado al pueblo entero. 

Escena de Río Escondido

Fue la primera mexicana en usar pantalones en la pantalla grande:

Doña Bárbara no solo fue la cinta que la dotó del apodo por el que todos la conocemos, esta historia, basada en la novela homónima de Rómulo Gallegos también la hizo acreedora de motes ofensivos como el de “mujer hombruna”, pues por primera vez en México se vio a una mujer usando pantalones en la pantalla grande.

Con una camisa holgada de color oscuro, el pelo recogido, unas botas de trabajo y unos pantalones de montar, La Doña escandalizó a México entero. Hoy en día, esto no levantaría el menor comentario, pero en esa época, la vestimenta reflejaba los valores morales de la sociedad. ¿Qué mensaje mandó María Félix con esos pantalones que a unos atormentó y que fascinó a otros? 

Escena de Doña Bárbara

 

Su fama la hizo musa del cine francés:

La Doña se negaba a caer en estereotipos sociales desgastados y aburridos. Rechazó todos los papeles que Hollywood le ofreció para no aparecer en personajes “folclóricos”. Lo que sí hizo fue viajar a Francia, en donde conoció a Jean Renoir, quien la hizo la mujer más hermosa de su cinta French Cancan (1945), y al actor Yves Montaud, quien fue su pareja en el reparto de los Héroes Están Cansados (1955). 

Escena de French Cancan

Fue inspiración de artistas e intelectuales:

En 1945, La Doña se casó con el compositor más famoso de México, Agustín Lara. El autor de éxitos rotundos como “Arráncame La Vida” o “Piensa En Mí” le dedicó a Félix la canción “María Bonita”, pero el matrimonio no duró más que tres años a causa de los celos de Lara. 

Carlos Fuentes escribió la novela “Zona Sagrada”, la cual habla enteramente sobre Félix, calificándola como “diosa”. Fue pintada por Diego Rivera, pues el artista estaba profundamente enamorado de ella; Jean Cocteau y Octavio Paz fueron algunos de sus más cercanos amigos. Y es que el genio que guardaba el ícono fue único. Tenía una inteligencia y una astucia verbal e intelectual incomparables. 

Pinterest

 

Trascendió barreras temporales:

Hasta el día de su muerte, a los 88 años, Félix se mantuvo activa, pues no le temía a ser vieja, como lo declaró en algunas entrevistas. La Doña siguió recibiendo homenajes y vivió sus últimos años denunciando los abusos de autoridad, la corrupción del país, el machismo, y la marginación de los grupos indígenas. 

Por todas estas razones, María Félix cambió el paradigma sobre cómo la sociedad y los medios retrataban a las mujeres en el cine y la televisión. Su forma de ser le valió un lugar que hasta nuestros días sigue siendo venerado e inigualable. 

El País

publicidad

Te puede interesar