OPINIóN

Gonzalo Gavira, el sonidista mexicano que no pudo pasar por su Óscar

El mexicano participó en el equipo de sonido de El Exorcista, el icónico filme de terror que se ganó varios premios en el año que compitió

Foto: YouTube/Warner Bros.
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A lo largo de la historia de los Óscar, varios mexicanos han destacado en la categoría de Mejor Sonido, sin embargo, uno que pasó desapercibido –al menos ante los ojos de la Academia– es Gonzalo Gavira

El mexicano fue uno de los responsables de los efectos sonoros para El Exorcista (1973), pero no pasó al escenario en la ceremonia porque la estatuilla se la dieron a los ingenieros de sonido de la película, Robert Knudson y Chris Newman.

Hay que destacar que esto no es algo fuera de lo común en la premiación, pues se determinó que fuera así desde finales de los 60; pero lo que sorprende es que tampoco lo hayan mencionado en el discurso de agradecimiento, como lo hicieron con otros colaboradores.

 

Esto no demerita el trabajo de Gavira, ya que si no hubiera sido por él, el director William Friedkin no hubiera terminado la película; de hecho, los reportes dicen que el director estaba desesperado por encontrar a alguien que supiera plasmar su concepto de forma realista. 

Al final fue Alejandro Jodorowsky quien le recomendó el trabajo del mexicano, con quien ya había trabajado en sus propias producciones. 

Entre las escenas memorables en las que participó el sonidista es cuando la cabeza de Regan gira 360 grados; un efecto que se logró con un peine y la cartera de uno de los miembros del staff.

Curiosamente, Gavira alguna vez le contó al periodista Fabián Polanco que, más allá de lo que pasó en la ceremonia, sí le dieron una estatuilla dorada, pero la perdió por una disputa con su entonces esposa. 

 

¿Quién fue Gonzalo Gavira?

Nació en 1925 en Poza Rica, Veracruz, pero desde muy pequeño se mudó con su familia a la Ciudad de México, debido al trabajo de su padre. 

En su juventud consiguió trabajo en la XEW, donde participó en el departamento de sonido de las radionovelas que se transmitían en esa época. Gracias a esto comenzó a involucrarse en el cine, siendo Raíces (1953) la primera película en la que trabajó.

 

También estuvo en producciones mexicanas como Macario (1960) y Nazarín (1959) y fue gracias a los efectos que hizo para El Topo (1970) que daría un salto a Hollywood. 

En 1975 recibió el Ariel de Plata por sus aportaciones a la industria cinematográfica y el resto de su vida continuó haciendo lo que más amaba, “hacer ruido” y también dio clases en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC).

Gonzalo Gavira falleció en el 2005, a los 79 años de edad. 

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