OPINIóN

Enrique Álvarez Félix: La historia del hijo LGBT+ de María Félix que nunca se rindió

El hijo de La Doña es un gran ejemplo de resiliencia en medio de las adversidades, pues incluso cuando nadie lo apoyó él se empoderó

Foto: Life
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Enrique Álvarez Félix heredó varias cosas de su madre: su talento, su porte, pero quizá lo más importante –incluso aunque a ella le pesara– fue su valentía, la cual demostró al sobrellevar los prejuicios que tenía la sociedad de la época por sus preferencias sexuales. 

La Doña tuvo a su único hijo el 6 de abril de 1934, sin embargo, Enrique pasó su infancia alejado de ella ya que, tras la separación de sus padres, su papá se lo llevó a vivir a Guadalajara y María Félix tardó años en poder recuperarlo. 

Al joven lo inscribieron en los internados internacionales más prestigiosos, sin embargo, un fuerte desacuerdo con su madre ocurriría con algo muy especial para ella… la actuación.

Cuando Enrique tenía 9 años y pisó por primera vez un foro –específicamente en el que se rodó La Diosa Arrodillada (1947)– él se dio cuenta que quería ser actor, pero su madre no estaba tan emocionada como él y lo convenció de estudiar Ciencias Políticas. 

 

“Me juré a mi mismo que me costara lo que me costara, y me costó lo que me costó, yo llegaría a ser actor”, dijo en una entrevista con Cristina Saralegui.

Finalmente, la oportunidad de cumplir su sueño llegaría con producciones como Simón en el Desierto (1965), de Luis Buñuel, y Los Caifanes (1967), pero sería en la televisión donde el público lo acogería con un cariño especial. 

Corazón Salvaje (1966), El Manantial del Milagro (1974), Colorina (1980) y De Pura Sangre (1985), fueron algunas de las telenovelas más icónicas de su carrera como actor. 

Lamentablemente, sus preferencias sexuales detonaron conflictos con su familia y también en su trayectoria profesional, un claro ejemplo del duro rechazo que sufría la comunidad LGBT+ en esa época.

 

Del rechazo al empoderamiento

La Doña se identificaba como una mujer liberal y en una ocasión dijo, “yo no critico a las lesbianas ni a los homosexuales, lo que hace la gente de la cintura para abajo son sus historias no las mías”.

Aún así, se dice que ni ella ni su exesposo, Enrique Álvarez, aceptaban que su querido “Quique” fuera gay y este rechazo provocó una fuerte herida en el actor, quien incluso le propuso matrimonio a la actriz Ofelia Medina, prometiéndole que la herencia de la diva del Cine de Oro sería suya. 

Ella no aceptó.

Por si fuera poco, uno de los puntos críticos de su carrera fue cuando decidió alejarse de la pantalla por una campaña “moralizadora” que provocó la salida de varios actores de Televisa. 

En medio de todo esto, él encontró la manera de seguir adelante, pues protagonizó la puesta en escena “Culpables” una adaptación de la obra “Bent”, la cual habla de la persecución homosexual en los campos de concentración nazis. 

 

Este papel sería uno de los más importantes en su carrera y, en una develación de placa, su madre estuvo presente para celebrar el logro de su hijo; así era su relación… muy compleja, pero al menos en entrevistas ambos siempre hablaban el uno del otro con un cariño muy especial. 

“Yo sé que se siente orgullosa de mí, porque ella ha ido a verme en teatro y la he cachado de vez en cuando que tiene el ojo mojado con la lágrima por la emoción, le gusta y le gusta que me aplaudan lógicamente, pero no es la madre común y corriente”, compartió el actor, que regresó a la televisión mexicana en sus últimos años de vida. 

Lamentablemente, Enrique Álvarez Félix murió el 24 de mayo de 1996 a causa de un infarto.

Esto le provocaría una fuerte depresión a La Doña, quien no estaba en México cuando su amado hijo falleció. Ella no volvería a ser la misma tras esta partida. 

“Después de la pérdida de Enrique siempre estuvo de luto, trataba de hacer cosas para sobrellevar… pero sí se sentía el peso de la pérdida”, reveló en una entrevista Luis Martínez de Anda, el heredero de María Félix.

Al final, el impacto que tuvo el actor mexicano va más allá de su éxito en pantalla, pues su vida sigue siendo un ejemplo de resiliencia y aceptación incluso en medio de las adversidades.

 

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