OPINIóN

El origen de Candyman y su aterradora conexión con un caso de la vida real

La cinta de terror dirigida por Nia Costa y producida por Jordan Peele promete ahondar en la historia del icónico antagonista

Foto: Universal Pictures
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El estreno de Candyman (2021) revivió a uno de los personajes más icónicos del cine de terror pero, como la película original se estrenó en 1992, puede que no todos estén familiarizados con la historia de este villano.

A primera vista Candyman parece un ente muy simple…. te paras frente al espejo y, si dices su nombre cinco veces, te corta la garganta con su gancho. Sin embargo, su origen es muy complejo y reflexiona sobre temas como el racismo y la diferencia de clases.

Aunque esta figura está basada en el cuento corto de Clive Barker, “The Forbidden”, para nuestro análisis nos concentraremos en los hechos establecidos en la cinta protagonizada por Tony Todd.

La historia del personaje

En el filme conocemos a Helen (Virginia Madsen), quien está haciendo una tesis sobre leyendas urbanas y se entera de la existencia de Candyman porque se rumora que es el responsable de varios asesinatos en los Cabrini-Green Projects, una zona marginada de Chicago.

En este lugar ocurren cosas terribles pero las llamadas de auxilio de sus habitantes son ignoradas porque las autoridades no tienen interés alguno en ayudarlos, ya sea por su racismo o porque es más fácil creer que las mismas víctimas son responsables de sus problemas.

 

Para esta comunidad la pesadilla es aún más aterradora por la presencia de Candyman, o como se llamaba en realidad: Daniel Robitaille.

Daniel era el hijo de un esclavo afroamericano y gracias a su talento para las artes se ganó la aparente aceptación entre la gente blanca. Claro, esto hasta que se relacionó sentimentalmente con una mujer, lo que causó la ira del padre de la joven.

El hombre envió a una multitud para torturarlo; ellos le cortaron la mano y cubrieron su cuerpo con miel para que las abejas lo picaran hasta que muriera; de hecho, su nombre surge del dulce que terminaría con su vida. 

Su esencia perduró porque su alma se alojó en un espejo y ahora aterroriza el mismo territorio donde falleció. 

Curiosamente, la trama de la película insinúa que Helen podría ser la reencarnación de la mujer de la que el joven pintor se enamoró y por eso Candyman está obsesionado con poseerla.

 

Al final, ella se tiene que sacrificar para salvar a un niño inocente de la venganza del ente y es así como ella pasa a ser parte de esta leyenda urbana. 

El nuevo filme dirigido por Nia Costa se concentra en la versión adulta del pequeño Anthony, quien está viviendo en el terreno en el que estaban los Cabrini-Green Projects, donde tuvo su primer encuentro con Candyman. 

 

El Candyman de la vida real

Más allá de la trama de la cinta, hay un asesino de la vida real al que le pusieron el apodo “Candyman”, se trata de Ronald Clark O’ Bryan, también conocido como “El hombre que arruinó Halloween”.

En la década de los 70 este hombre mató a su propio hijo con dulces envenenados, todo porque quería cobrar un seguro de vida para saldar sus deudas. También intentó asesinar a su hija menor y a otros vecinitos para encubrir su crimen, pero afortunadamente los niños aún no se habían comido los dulces. 

Antes de descubrir que el padre de familia estaba involucrado, la comunidad entró en pánico y enviaron todos los dulces recolectados en Halloween a la policía para que investigaran si también habían sido alterados con cianuro.

 

Tras un juicio mediático Ronald Clark O’ Bryan fue encarcelado y le sentenciaron la pena de muerte.

Si bien este caso no se conecta con la trama de la cinta, es sorpresivo que el mote Candyman sea motivo de terror más allá de la pantalla, demostrando una vez más que la realidad siempre supera la ficción. 

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