OPINIóN

¿Cuál fue la primera película de terror del cine mexicano?

El género de terror ha sido uno de los más explorados por el cine mexicano. Aquí te contamos un poco sobre su origen y evolución

Foto: Archivo
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Desde los inicios del cine mexicano, el cual muchos especialistas adjudican a Santa (1931), se han explorado diversas técnicas y géneros –entre ellos el terror– tomando inspiración de la cultura, el folclore y las leyendas nacionales.

La historia del terror mexicano se puede remontar a La Llorona (1933), considerada como la primera película del género en la industria cinematográfica de México.

 

 

Dirigida por Ramón Peón y escrita por Carlos Noriega y Fernando de Fuentes, la cinta está basada en una de las leyendas mexicanas más representativas de nuestro acervo cultural colectivo hasta hoy día.

El filme fue protagonizado por Ramón Pereda, Virginia Zuri, Adriana Lamar y Carlos Orellana; el guión trata sobre María, una joven pobre que se casa con un hombre rico, quien le presta mucha más atención a sus hijos que a ella.

Montada en un arrebato de furia, María ahoga a sus dos hijos y luego se suicida. La mujer, atrapada entre la vida y la muerte por el terrible crímen que acaba de cometer, recorre las calles llorando por sus hijos hasta que los encuentre y, con ellos, la paz.

 

Pero el mito de “la Llorona” no queda ahí. A partir de 1933, la historia ha tenido diversas adaptaciones, entre ellas La Llorona (1960) que fue escrita por Adolfo López Portillo y dirigida por René Cardona.

También destaca la interpretación guatemalteca de Jayro Bustamante en La Llorona (2019), la cual fue seleccionada por Guatemala como candidata a los Premios Óscar ese mismo año, en la categoría de Mejor Película Extranjera.

 

El terror en el Cine de Oro mexicano

A partir de la década de los 50, el cine mexicano empezaría a explorar un poco más este género, sobre todo con las películas de luchadores como El Santo, quien rodó en total 52 películas en donde el terror, la diversión, el morbo y el entretenimiento serían los ingredientes principales.

El cine mexicano se ha caracterizado por abordar temas folclóricos, como ya lo hemos mencionado, pero también ha tomado como referencia leyendas y modelos clásicos literarios, en especial las leyendas románticas y victorianas como Drácula.

Un ejemplo de esto es El Vampiro (1956) que hasta la fecha es una de las mejores y más queridas películas de terror mexicanas.

 

El realismo mágico contemporáneo

La literatura nacional también ha permeado en la cinematografía desde sus inicios, pues uno de los temas más recurrentes en el terror mexicano es la fina línea que separa la realidad y lo sobrenatural, como ocurrió con la corriente del realismo mágico, así como el eterno debate entre la ciencia y la superstición.

Macario (1960) es una excelente aportación a esta temática; en ella, un humilde campesino le da de comer a La Muerte y ésta, en agradecimiento, le da una poción mágica capaz de curar a los enfermos. El tema de la universalidad de la muerte, de su rol como eterna justiciera y el debate existencial de la producción fue una enorme referencia para filmes contemporáneos.

 

Bajo esta misma línea, Hijas de Brujas (2021) retoma la leyenda del nahual, pero con toques sobre el linaje matriarcal y el feminismo, mientras que en Selva Trágica (2020) se representa a Xtabay, un legendario ser que acecha la jungla entre México y Belice, un territorio sin ley, en donde abunda la mitología.

Sin duda, el cine de terror mexicano ha sido un viaje que ha evolucionado a través de los años en pos de llevar al público producciones a la altura del mejor cine internacional, con toques autorreferenciales y que reflejan la realidad en la que vivimos.

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