OPINIóN

Carlos Enrique Taboada: el director que comprobó que el terror es terreno de lo femenino

En entrevista con Pablo Guisa, CEO de Mórbido Group, hablamos del eslabón perdido del cine de terror mexicano

Foto: Colección IMCINE, Columbia Pictures
publicidad

Describir a Carlos Enrique Taboada no es nada fácil. Pero tal como lo nombra Pablo Guisa, CEO de Mórbido Group, resulta esclarecedor usar su apodo para partir de algún lado: el duque del terror mexicano. 

Carlos Enrique Taboada se ganó ese nombre en los sets. En una época en la que los códigos formales de vestimenta estaban ya bastante relajados, Taboada llegaba siempre a grabar con saco y corbata, elegantísimo. El mote despectivo de duque del terror le valió más tarde el reconocimiento que siempre mereció. 

Taboada nunca fue un director popular, ni con el público, ni con sus colegas, ni en la taquilla. No fue hasta que sus películas fueron transmitidas sin cesar en la televisión que realmente se volvieron populares. 

Pablo Guisa distingue al duque como “el director de cine de terror más importante que ha existido en México”. Con una visión muy sólida y adelantada a su época, Taboada experimentó con formatos, personajes y técnicas que, en retrospectiva, lo situaron como un pionero en este país. 

Columbia Pictures

El duque no dirigió nunca películas paranormales, no dirigió películas de monstruos, ni historias del diablo o exorcismos, los cuales ya eran bastante populares en su época. Él se abstuvo a contar historias con narrativas y estructuras del terror muy clásicas, pero no necesariamente anticuadas. 

“En el cine de Carlos Enrique Taboada todas sus protagonistas son mujeres. Todos sus antagonistas son mujeres; todos los personajes relevantes y que aportan algo interesante a la historia son mujeres. Los hombres no aportan nada y en realidad son personajes muy tontos”, cuenta Pablo. 

En el libro “Taboada”, Adrián García Bogliano hace hincapié en que haríamos muy mal en mirar y juzgar al duque del terror desde una perspectiva simplista si analizamos mal a sus personajes femeninos. Las mujeres de Taboada no son “scream queens” inofensivas a quienes se debe perseguir y aniquilar. 

Columbia Pictures

En la película Más Negro Que La Noche (1975), las chicas no son castigadas por el fantasma de la despiadada tía porfiriana porque se han portado mal, no es un castigo moral el que persigue a sus personajes femeninos, sino la represión de las antiguas constumbres. 

“La mujer es, sin pensar demasiado, quien representa la vida por medio de la maternidad, y también la representa a través del deseo sexual. Las mujeres de Taboada son jóvenes con deseos sexuales a flor de piel o niñas que, a punto de convertirse en mujeres, cuestionan los esquemas que las rodean y las subyugan”, asegura García en el texto antes mencionado.

Podríamos decir que el cine de terror, para Taboada, es en definitiva el terreno de lo femenino y no de lo masculino, como erróneamente se piensa a este género. Las mujeres en sus películas son seres que luchan contra la imposición de lo racional y las reglas para dar paso a lo instintivo y lo sentimental. 

Tomemos el caso de Kitty, en Hasta el Viento Tiene Miedo (1968), quien hace una increíble escena de striptease frente a sus compañeras del internado. Su libertad emocional y sexual abre paso a lo incomprendido, lo oculto y lo que causa terror

Columbia Pictures

 

La fórmula perfecta

Hay que recordar que Taboada, en principio, era historiador. Dio clases de historia en el Instituto Renacimiento a señoritas y jovencitas. Cuando escribe Hasta El Viento Tiene Miedo tiene una sensibilidad distinta a los demás escritores de terror porque conoce con cercanía a las mujeres, y además a las jóvenes. Era en definitiva un director que estaba sensibilizado con lo que sucedía en su época y los miedos de las nuevas generaciones. 

Otra de las características que representa mejor a Taboada fue su trabajo con niños. “Los niños siempre son creepies, desde que Freud dijo que son criaturas perversas, pues al público le dan ternura y resulta profundamente siniestro que de pronto se vuelvan malos”, dice Pablo. 

Colección Imcine

“(Taboada) tenía un gran entendimiento de los géneros literarios en su conjunto, no solo en el cine de terror”, agregó.

Lo inspiraron los cuentos infantiles, que históricamente son cuentos de terror. Los hermanos Grimm, Agatha Christie, Arthur Conan Doyle y Edgar Allan Poe llenaron su cabeza y fueron la inspiración para sus escritos. Por ejemplo, El Espejo De La Bruja (1962), película que escribió Taboada y dirigió Chano Urueta es una película inspirada en la bella durmiente, pero adaptada a los miedos y gustos de la época.

El terror de Carlos Enrique era perfecto porque conocía muy bien sus fórmulas. según Pablo Guisa, el terror es de esos pocos géneros cinematográficos y literarios que “tienen fórmulas y secretos muy claros que todo director debe seguir si quiere obtener una gran cinta de terror”. 

“Las fórmulas a grandes rasgos deben tener elementos de comedia; si no tienes humor o comedia es muy difícil que mantengas al público interesado. Taboada fue un gran director de comedia también. Mucha gente no lo sabe, pero el programa ¿Qué Nos Pasa? (1986) con Héctor Suárez fue escrito por Taboada: él hizo todos los personajes porque también era un gran director de comedia”, explica Guisa.

Además de respetar los planos, los ejes de filmación y la coherencia de los personajes, Carlos Enrique quería de verdad –a diferencia de muchos directores de su época– dar el crédito al público de ser inteligente. Respetaba la inteligencia del público creando personajes veraces y con buenos argumentos, en un cine tapizado de melodramas filmados en 35 milímetros.

Es por esto, cree Pablo, que sus películas han trascendido las décadas. 

Pensando en su influencia para las generaciones que lo siguieron –aunque hoy en día es prácticamente imposible pensar en un renacer del Cine de Oro Mexicano, y no refiriéndonos a sus películas, sino a su industria y alcance de producción–  bastaría decir que Guillermo del Toro ha declarado públicamente que la mejor película de terror es Hasta El Viento Tiene Miedo. Además de los remakes de tres de sus películas de su tetralogía del terror. 

El auge y la conexión emocional de este director mexicano no son suficientes. En París, cuenta Pablo, Taboada recibió el reconocimiento del director de la cinemateca, exclamando: “Carlos Enrique Taboada es el eslabón perdido del cine mexicano, es el que me conecta con El Vampiro (1957) de Fernando Méndez y con Guillermo del Toro”.

Esto no deja duda del ingenio, la creatividad y la elegancia sin límites, de este director mexicano, para contar historias trascendentales de terror. 

 

publicidad

Te puede interesar