OPINIóN

Blanca Estela Pavón fue pionera del doblaje en México; esta es su historia

Conoce la emotiva historia de ‘La Chorreada’ una de las actrices más importantes del cine mexicano

Foto: Filmoteca UNAM
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Aunque murió muy joven, Blanca Estela Pavón dejó un legado muy importante en el cine mexicano, pues además de ser la mejor mancuerna que tuvo Pedro Infante, también fue de las primeras actrices de doblaje en México.

“La Chorreada” nació en Minatitlán Veracruz en 1926 y desde muy temprana edad comenzó a mostrar talento e inquietud por el espectáculo; apenas a los nueve años se integró al elenco de la radiodifusora local y, posteriormente, después de haber participado en varios concursos de radio, ingresó al cuadro de actores de la XEQ.

Poco a poco se fue abriendo paso en el medio, pero una de las oportunidades más importantes llegó en 1944, cuando la productora Metro Goldwyn Mayer vino a México a reclutar talento actoral y radiofónico para doblar sus cintas y entre los actores elegidos estaba Blanca Estela Pavón.

Durante ese mismo año, Blanca dobló la voz de Ingrid Bergman para Luz que Agoniza (1944), película que sigue vigente hoy más que nunca por su trama y su título en inglés, Gaslight, adoptado por la psicología y feminismo para referirse al fenómeno en donde en una relación, una de las personas hace sentir a la otra que está perdiendo la cordura.

 

Todos los actores contratados por la productora neoyorkina tuvieron que regresar al país en 1948, cuando México y Argentina consideraron al doblaje como una práctica que afectaba al cine local. Desde ese entonces y hasta poco después, solo se podrían doblar las películas animadas.

Afortunadamente la carrera de la actriz apenas despegaba, ya que su talento le abrió las puertas para convertirse en una estrella del Cine de Oro mexicano, conformando junto con Pedro Infante una de las parejas más queridas de la pantalla.

 

La vida de la actriz se esfumó a sus escasos 23 años, cuando tuvo un accidente aéreo junto con su padre al volar de Oaxaca a la Ciudad de México para asistir a unas presentaciones. El avión en el que viajaba se desplomó y su cuerpo fue encontrado muy cerca al de su padre.

Pedro Infante llegó al funeral con los ojos llenos de lágrimas. Se dice que el ídolo del cine mexicano siempre tuvo un amor platónico por la joven actriz, aunque nunca se confirmó de forma oficial.

El trágico final de Blanca Estela Pavón nos hace recordar su corta pero impecable filmografía, con la que nos hizo reír y llorar gracias a películas como Nosotros los Pobres (1948), Vuelven los García (1947), Los Tres Huastecos (1948), Ladronzuela (1949), entre otras.

 

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