NOTICIAS

Tenemos que hablar de ESE desgarrador momento en Fragmentos de Una Mujer

Más que una película sobre la pérdida, esta es una cinta sobre el perdón, y en un momento, nos vemos libres de todo el peso emocional que llevamos encima

Foto: Netflix
publicidad

Tal vez sean los tiempos que estamos viviendo, tal vez algunos de nosotros hemos sufrido alguna pérdida recientemente o quizá hemos escuchado de alguien cercano que ha perdido a algún familiar o amigo. Definitivamente, aunque a muchos no nos guste reconocerlo, la muerte está más presente en nuestras vidas cotidianas de lo que jamás había estado. 

Puede que esta sea una de las razones por las cuales todos estamos conectando con la nueva propuesta de Netflix, Fragmentos De Una Mujer (2021), a través de la historia de Martha, una mujer que pierde a su hija después del parto. Reconocemos el dolor de Martha en sus expresiones faciales y en la increíble actuación de Vanessa Kirby, quien dio vida a la joven princesa Margaret en The Crown (2018).

En el filme, resulta desgarrador el sentimiento de pérdida y derrumbe de la relación de pareja entre Sean (Shia LaBeouf) y Martha, así como las reacciones de todos los personajes que están a su alrededor, como la madre de Martha, quien sobrevivió al holocausto y su hermana, quien se encuentra apoyándola en todo momento sin saber realmente cómo actuar en una situación como esta. 

Pero, SPOILERS, el clímax de la película es el sentimiento de liberación que viene al final de la cinta. 

Es en esa parte del duelo en donde, después de la negación y el enojo, viene la aceptación clara y profunda. Cuando Martha se ve a ella misma cargando a su bebé en una foto, antes de que ella falleciera. Ver a esta mujer llorar hace que sea muy difícil contener las lágrimas. Aquí uno se da cuenta que la cinta no habla sobre el sufrimiento de una pareja, sino sobre el dolor en sí. Que no importa el sufrimiento por el cual estemos pasando actualmente, todo sufrimiento es doloroso, y eso, hace de Fragmentos De Una Mujer una gran cinta terapéutica.

A esta escena le sigue el discurso que Martha hace frente al juzgado para hablar sobre lo que realmente piensa de la pérdida de su bebé, frente a la partera que la trajo al mundo y a quien se acusa de asesinato y fraude.

En esta toma, el perdón y la compasión de Martha son tan fuertes que no podemos evitar sentir empatía, no solo por su pérdida, sino que, al mirar directamente a la cámara parece estarnos hablando a nosotros mismos, y esto es maravilloso, porque por un momento, podemos sentir como nuestras frustraciones y enfados salen de nuestro cuerpo al mirar los ojos de Martha y escuchar el siguiente diálogo:

“Quizá haya una razón para lo ocurrido, pero no la hallarán aquí. Y si me paro aquí y pido una compensación o dinero, entonces digo que hay forma de compensarme, y no es así. No puedo traerla de vuelta. Ningún dinero, veredicto ni sentencia puede traerla de vuelta. ¿Cómo puedo darle este dolor a alguien más? A alguien que ya ha sufrido. Y sé que ella no querría eso, en absoluto. No es para esto que mi hija vino al mundo”. 

Parecería un cliché, pero después de esta escena, muchos nos convencimos de que el amor y el perdón también pueden mover al mundo. 

 

publicidad

Te puede interesar