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¿Quién (hace 30 años) engañó a Roger Rabbit?

En un día como hoy de hace 3 décadas, llegó a las pantallas una técnica de animación mixta que, por un momento, parecía ser el futuro de la industria… y luego desapareció. ¿A dónde se fue Roger Rabbit?

Foto: Buena Vista International
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Por Carlos Ochoa @Charles_Ryder

En nuestro días, en los que pocas cosas nos sorprenden, la interacción de actores con seres animados en pantalla no es algo que haga levantar las cejas de nadie. Sin embargo, antes de las Imágenes Generadas por Computadora (IGC o CGI) y de la cascada de efectos especiales durante la última década del siglo 20, la animación tradicional o bidimensional (2D) mantenía un lugar importante dentro de la industria gracias a Walt Disney y sus competidoras, quienes llegaron a explotarla al máximo en diferentes momentos como el Renacimiento Disney. Pero varios años, incluso décadas antes de esta cadena de éxitos noventeros, surgieron experimentos exóticos que combinaban la animación y el mundo real mucho antes del fin de siglo, entre ellos Mary Poppins (Estados Unidos, 1964) o Mi amigo el dragón (Estados Unidos, 1977), así como varias precursoras como la clásica El mundo perdido (Estados Unidos, 1925) de Warner o Leven anclas (Estados Unidos, 1945) de Metro-Goldwyn-Mayer.

Mi amigo el dragón (Walt Disney International)

Sin embargo, fue ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (Estados Unidos, 1988), de Robert Zemeckis, la que incursionó en terrenos tecnológicos hasta entonces inexplorados con su novedosa generación de imágenes por computadora (IGC) para la que se adoptaron diferentes estrategias, como el dibujar a los personajes sobre impresiones de lo ya filmado en el set. Esto derivó en que las interacciones entre actores y personajes animados adoptaran un realismo nunca antes visto y fluyeran de manera orgánica gracias a las diferentes capas de iluminación, retoque y composición que les daban apariencia tridimensional. Su excepcional estilo de film noir, aunado a una historia de intriga fuera de lo común protagonizada por Bob Hoskins y escenas icónicas como el espectáculo de la sensual Jessica Rabbit, o el encuentro en pantalla de dos personajes legendarios como Mickey Mouse y Bugs Bunny, le valieron a ¿Quién engañó a Roger Rabbit? una entusiasta recepción y nada menos que 4 premios Oscar de los 7 a los que estaba nominada, además de 21 premios internacionales que incluyeron un BAFTA y un premio especial en el Festival de Venecia. ¿Qué pasó después con esta técnica que, por un instante, parecía ser el futuro, y después se desplomó en el gusto de las audiencias, en la crítica y en las taquillas?

¿Quién engañó a Roger Rabbit? (Buena Vista International)

El éxito conseguido por Disney con la adaptación de la novela del mismo nombre, escrita por Gary K. Wolf, motivó a otros estudios y animadores a sumarse con propuestas asombrosamente diversas, a un breve, fugaz, pero millonario auge de esta técnica. Una de esas fue la comedia deportiva Space Jam: El juego del siglo (Estados Unidos, 1996) que gozó de una campaña publicitaria tremenda por juntar a Michael Jordan con los famosos Looney Tunes en lo que fue una trama algo insulsa que dejó mal sabor de boca entre los fans de ambas facciones y entre la crítica; en la taquilla, sin embargo, funcionó bien, triplicando en ganancias su coste inicial. Aunque burda y descaradamente mercadológica (la película entera era un bombardeo rotundo de product placement de todo tipo, desde la marca de los tenis y bebidas deportivas hasta los Looney Tunes más secundarios y, por supuesto, la NBA), Space Jam incluye delicias menores como ver a Bill Murray en un papel menor de patiño en donde, sin embargo, se las arregla para ser puro Bill Murray.

Space Jam (Warner Bros. International)

Otro intento famoso y que ganó culto entre un nicho más adulto y sofisticado fue Mundo cool (Estados Unidos, 1992), estelarizada por Gabriel Byrne, Kim Basinger y un muy joven Brad Pitt, dirigida y animada por Ralph Bakshi, más conocido como animador de cine y televisión, como Heavy Traffic (Estados Unidos, 1973) y Los hechiceros de la guerra (Estados Unidos, 1977). De forma similar a ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, pero respetando sus propios intereses temáticos, en Mundo cool, Bakshi mezcló un mundo de fantasía con el de acción real al presentar a un dibujante atrapado en su propio mundo de caricaturas. Sin embargo, a diferencia del buen rendimiento monetario de Space Jam, la combinación se estrelló con críticos y audiencias, batallando por varias semanas tan solo para recuperar una inversión de 30 millones. Gracias a los rápidos avances que culminarían tres años después en Toy Story (1995), los estudios comenzaron a fundir esta técnica de animación dibujada con retoques digitalizados, como el cuerpo casi transparente de Casper (Estados Unidos, 1995), así como en el ambiente de los videos musicales o la publicidad, donde su presencia ha sido más prolongada.

Mundo Cool (Paramount Pictures)

Lo cierto es que el concepto de animación 2D combinado con live action fue perdiendo terreno tras 1996 gracias a los avances logrados con las IGC y la creciente capacidad para mimetizarse con la realidad, tendencia que sigue creciendo en la industria de nuestros días. Ecléctica e intrigante, la combinación de animación en 2D con el live action probó estar algo caduca para el gusto de las audiencias después de solo unos años y no generó la misma sensación de magia en comparación con lo que, apenas un lustro después, ofrecían películas de fantasía como la trilogía de El señor de los anillos (2001-2003) o la saga de Harry Potter (2001-2011), o el resurgimiento del género de superhéroes con Spider-Man (Estados Unidos, 2000). Por su parte, la animación 2D tradicional se vio relegada a continuar su éxito con películas infantiles antes de sucumbir también ante las nuevas tendencias y empezar a trabajar el 3D junto con el live action, como en Stuart Little: Un ratón en la familia (Estados Unidos, 1999) o Garfield: La película (Estados Unidos, 2004). Es decir, el cambio de siglo no hizo más que enterrar esta tendencia y mandarla al cajón de conceptos extravagantes del cine sin que, hasta ahora, nadie muestre interés en revivirla.

Y ustedes, ¿qué opinan de esta combinación de 2D y live action? ¿Son fans de ¿Quién engañó a Roger Rabbit? ¿Creen que el género tendría popularidad hoy en día?

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