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¿Qué pasó con Amada Díaz, el personaje de Mabel Cadena en El Baile de los 41?

La esposa de Ignacio de la Torre y Mier provocó todo tipo de emociones en el público después de ver El Baile de los 41

Foto: Netflix
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Mabel Cadena le puso mucho corazón al personaje de Amada Díaz en El Baile de los 41 (2020), ya que su interpretación provoca empatía por lo que esta mujer vive en su matrimonio, pero también coraje, por todo el daño que hace a consecuencia de su dolor.

Al ser una figura histórica, queda la gran interrogante de qué pasó con Amada Díaz después de los hechos que se narran en la película mexicana.

Para empezar, hay que aclarar que realmente nunca se confirmó que Ignacio de la Torre y Mier fuera el número 42, más bien fue un rumor de la época pero, como pasa incluso hoy en día, estas habladurías pueden tener graves consecuencias, sean verdad, o no.

 

Cuando la prensa retomó la noticia y comenzó a especular con la participación del yerno de Porfirio Díaz, la reputación de la familia se vio en peligro y fracturó aún más la relación entre Nacho y Amada. 

Según pasajes de “El Álbum de Amada Díaz” de Ricardo Orozco, mientras la joven veía a su padre con cariño y admiración, su esposo la hacía sentir miserable y sola, lo cual empeoró en 1911 con el exilio de Porfirio Díaz. 

“Vivo con el alma en un hilo, siempre temerosa de los míos. Preocupada por Nacho, mi marido, pero la distancia entre nosotros fue aumentando, hasta parece que mi presencia le resulta un estorbo”, se lee en un fragmento. 

 

Como ya no contaba con la protección de su suegro, las acciones de Ignacio de la Torre y Mier lo llevaron a la cárcel, primero por su participación en el asesinato de Francisco I. Madero y después fue prisionero de Emiliano Zapata, quien se molestó porque se estaba haciendo pasar por él para vender maíz.

En este tiempo también embargaron las propiedades de la familia, lo cual hizo que Amada se sumiera en una fuerte depresión debido a sus problemas personales y económicos

La situación empeoró con el fallecimiento de su padre en 1915 y después el de su esposo en 1918, quien logró escapar a Nueva York pero sus padecimientos de salud le cobraron factura. 

 

Hay que destacar que, a diferencia de la frialdad con la que se representa a Amada en el filme de David Pablos, por sus memorias se sabe que era una mujer compleja a quien no le quedaba de otra más que cumplir con las expectativas que la sociedad ponía a las esposas: ser una mujer abnegada y fiel, que soporta todo a pesar de sí misma.

Amada Díaz pasó sus últimos días en la Ciudad de México, donde falleció el 22 de agosto de 1962, a los 95 años.

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