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Pueblerina, la película más compleja del Indio Fernández

Eduardo Marín Conde recuerda la que considera la mejor película del Indio Fernández, Pueblerina, en el aniversario luctuoso del director

Foto: IMCINE
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Por Eduardo Marín Conde

Una de las películas más brillantes y entrañables (sí, es la palabra adecuada, aunque me tachen de cursi) del cine mexicano se estrenó hace 70 años: Pueblerina, dirigida por el legendario Emilio “el Indio” Fernández. Es uno de los filmes obligados para todos los que pretenden conocer nuestra cinematografía. En la prolífica obra del controvertido, pero innegablemente creativo cineasta, encontramos películas más famosas (María Candelaria), más prestigiadas (Enamorada) o más premiadas (Río Escondido). Pero la más lograda cinematográficamente, la que posee las escenas de mayor vigor, la de mayor poesía fílmica es precisamente Pueblerina.

Para mí, es la mejor película del Indio. En ello coincide (más bien, yo coincido con él) el crítico e investigador Emilio García Riera, autor de la colosal Historia Documental del Cine Mexicano. Es su obra más personal. Pero fíjense que el director no contó con los recursos ni con la lana a los que estaba acostumbrado.

Era 1948 y Fernández ya había dirigido ese año otras dos películas: Maclovia, en la que se gastó el doble de dinero, y el melodramón Salón México. Entonces se tuvieron que reducir gastos y salarios y rodar en sólo 18 días. Tampoco pudo contar con sus habituales estrellas (Pedro Armendáriz, Dolores del Río y menos María Félix). Los papeles estelares recayeron en un desconocido Roberto Cañedo y en la sonorense Columba Domínguez, de 19 años, de atrayente belleza de rasgos indígenas, quien aparece con un rostro inmaculado y quien, por cierto, se acababa de casar con el director, quien le llevaba 25 años. Pero esos apremios resultaron favorables. Pueblerina transpira naturalidad, sin excesos folclóricos, ni rollos moralinos.

Alejada de posturas machistas, evidencia lo mejor del verdadero hombre mexicano: un hombre de bien, como señaló el apreciado crítico David Ramón. Desborda un vigoroso sentido trágico de la fatalidad del destino. Como pocas veces, Fernández muestra la injusticia cotidiana de nuestra realidad social, la violencia que afecta la vida apacible de los pueblos. El escritor Mauricio Magdaleno, habitual colaborador del director, dijo que Pueblerina era la película más bella que habían realizado y la más querida por él.

Aquí encontramos una de las más memorables escenas de nuestro cine: Cañedo y Columba bailan solos en su boda, desairados por el pueblo, al son de El Palomo y la Jarocha. Es palpable la emotividad y la capacidad narrativa del Indio Fernández en Pueblerina. Ya pasaron siete décadas, pero su encanto no ha disminuido.

 

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