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¿Por qué ya no nos asusta nada en el cine de terror?

Monstruos y asesinos de película vienen y van, y aunque cintas de terror y de horror sigan saliendo, ya muchos no nos espantamos igual, ¿por qué pasa esto? ¿Será que ya vimos todo en este género?

Foto: www.batanga.com
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Ya sea que lo hayamos leído o que nuestros papás nos hayan contado la historia, todos recordamos las anécdotas sobre cómo la gente salía pálida, en el mejor de los casos, de las salas de cine después de ver El Exorcista (The Exorcist, 1973), incluso que hubo personas a quienes les dio un paro cardíaco en plena proyección, pero en nuestros días, y por más chorros de sangre y kilómetros de tripas que aparezcan en la pantalla grande, dejamos las butacas tan frescos como la mañana, sin el menor susto. Lo cual nos lleva a preguntarnos: ¿por qué ya no nos asusta nada en el cine de terror? ¿Acaso ya hemos visto todo en este género?


Imagen: historiasdemoda.com

En la actualidad, las películas nos muestran más sangre y tripas que las que se encuentran en cualquier matadero, vemos monstruos que sólo podrían vivir en nuestra imaginación y transformaciones de lo más macabras. Todo muy distinto a los efectos especiales de las películas de antaño, en donde se veían los hilitos y la máscara despegándose de la cara del actor. Si los efectos especiales han mejorado, entonces quizá causar miedo no depende directamente de esta cuestión.


Imagen: www.taringa.net

En cuanto a los actores, grandes personalidades como Christopher Lee, Jack Nicholson o Tim Curry, han interpretado a personajes que aún a nuestra edad nos hacen dudar si apagar la luz o no cuando estamos solos en casa. Pero la actuación no lo es todo en este género, por ejemplo, hemos visto también como personas tan hábiles como Anthony Hopkins le han dado vida a asesinos despiadados como el doctor Hannibal Lecter en el Silencio de los Inocentes (The Silence of the Lambs, 1991), que son un completo éxito, en contraste con su papel padre Lucas Trevant en El Rito (The Rite, 2011), que fue bueno, pero definitivamente no destrona al médico caníbal como una de las mejores interpretaciones del galés. Entonces, tampoco es una cuestión que tenga que ver con el reparto ni con su interpretación.


Imagen: wifflegif.com

¿A dónde tenemos que mirar entonces? Quizá hay que voltear en primer lugar a las historias: aunque las cintas actuales se esmeran por mostrarnos escenas muy gráficas, lo cierto es que no todo en el terror es sangre y tripas o gente partida por la mitad, pues las películas de antaño no tenían los medios técnicos necesarios para mostrar esas imágenes, entonces muchas veces se recurría a un terror menos explícito pero más sugestivo, más psicológico. Una buena prueba de esto es El Bebé de Rosemary (Rosemary's Baby, 1968), filme en el cual sin necesidad de mostrarnos algo diabólico cada dos segundos, nos sacaba por completo de onda. Definitivamente es un terror psicológico que en nuestros días no se cultiva, al menos no con la misma gracia que hace algunos ayeres.


Imagen: giphy.com

Es posible que haya otro culpable para que ya no nos asustemos como lo hacíamos antes con las películas de terror y de horror: nosotros mismos, quienes nos hemos sobreexpuesto a las tripas, la sangre y los tipos locos, y no sólo en la pantalla grande, sino también en la vida real (que tire la primera piedra quien no haya leído al menos una vez en la vida El Gráfico o El Metro); lo cual de cierto modo nos tiene anestesiados para recibir sustos.


Imagen: laestrella.com.pa 

¿Esto significa que nos hemos convertido en personas más insensibles que nuestras ex novias? Vamo a calmarno. Este género tiene una enorme ventaja: todavía tiene bastante que mostrar y seguramente puede recuperar esos viejos elementos que nos causaban terrorSólo es cosa de darle oportunidad a los cineastas para que retomen los elementos que nos dieron grandes cintas en este género. ¿O tú qué crees? ¿Ya no somos capaces de asustarnos con ninguna película?

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