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¿Las películas musicales son mucho baile y música, pero poco argumento?

Armen grupos de tres y discutan entre ustedes.

Foto: http://radiomejor.mx
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Hay gente que odia las películas musicales porque, además de que todos cantan o bailan de la nada, consideran que sus historias son excesivamente sencillas. ¿Será esto cierto? Echémosle un ojo a la historia de este género cinematográfico para ver qué tan cierto o falso resulta esto.

Imagen: http://pdm.com.co

Las películas musicales sólo hablan de historias de amor predecibles: Falso.

Si bien el romance ha sido un tema elemental en el cine musical, como lo hemos visto en Bailando bajo la lluvia (Singin' in the Rain, 1952) y en la reciente multipremiada La La Land: Una historia de amor (La La Land, 2016) pero, principalmente arraigado desde las exitosas producciones de este género en los 50; sin embargo, no es forzosamente necesario recurrir al amor como motivo de estos filmes. Prueba de esto, son películas como los trabajos hechos en los años 70, como Tommy (Tommy, 1975) y Lost in the Stars (Lost in the Stars, 1974)  que tratan temas crudos y complejos.

Otro ejemplo muy claro de que las películas musicales no sólo hablan de amor es El Mago de Oz (The Wizard of Oz, 1939), cuya historia trata sobre una chica que viaja desde Kansas hasta una región llena de elementos mágicos. Esto nos deja ver claramente uno de los elementos más importantes del género: la fantasía.

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El hecho de que los personajes comiencen a cantar y a bailar de la nada resulta bastante irreal como para tener un argumento sólido: falso.

Como decíamos, la fantasía es un elemento importante en las películas musicales. Una acción, un sentimiento o un recuerdo funcionan como resortes para impulsar a los personajes a cantar de la nada, pero no sin motivo. Más allá de sustituir un diálogo o una acción dramática con música y pasos de baile, el cineasta utiliza las melodías para crear una experiencia completa, auditiva y visual.

Un ejemplo lo encontramos en Los Miserables (Les Misérables, 2012), cuando Fantine, protagonizada por Anne Hathaway, tiene que dedicarse a la prostitución con tal de mantener a su hija. Después de ver lo cruda que puede ser la vida, ella, como una especie de soliloquio, comienza a cantar con un dramatismo simplemente brutal. La música funciona como el conducto perfecto para transmitirnos el dolor y la desesperación que está padeciendo. Otro caso diferente es el de Mary Poppins (Mary Poppins, 1964), donde la niñera utiliza las canciones en más de una ocasión con un fin didáctico, no sólo para enseñarle algo a los niños del filme, sino también al público.

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Independientemente de las temáticas que toquen, el género musical en el cine está repleto de tramas simplonas, lo chido nada más la música: Falso.

Si bien tenemos cintas como Vaselina (Grease, 1978), Moulin Rouge: Amor en Rojo (Moulin Rouge!, 2001), Mamma Mia (Mamma Mia!, 2008) o incluso la misma La La Land: Una historia de amor (La La Land, 2016), entre muchas otras, con tramas que son fáciles de resolver por la gran mayoría de los espectadores, definitivamente no todos los filmes de este género son tan simples. Pensarlo sería caer en una falsa generalización. Basta echarle el ojo a filmes como Los Miserables (Les Misérables, 2012) o Billy Elliot (Billy Elliot, 2000) para desmentir esta premisa.

¿Entonces por qué abundan las tramas sencillas en las películas musicales? Una probable respuesta podemos encontrarla en la historia del género. Sabemos que surge de teatro musical en buena medida, pero también abreva de subgéneros como la zarzuela o la opereta, los cuales tienen argumentos precisamente simples. Es posible haya quedado un fuerte remanente en las producciones fílmicas.

Si te gustó este artículo, no te puedes perder el que te dejamos a continuación: ¿Cómo sería una audición musical con personajes del cine?

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