5 lugares tenebrosos en las películas de terror que nunca pasarán de moda

Todos conocemos estos espacios que nos siguen apareciendo como los peores escenarios de nuestras pesadillas

Foto: youtube - escena de la película El Conjuro

Una de las características que define a cualquier cinta de terror es que de alguna manera son predecibles. La trama, los personajes y la música dan textura a la historia, pero en el momento en el que corre la película, los lugares ya nos dan una idea de lo que podemos esperar. 

No importa que los hayamos visto un millón de veces, estos lugares comunes en las películas de terror tienen características que nos hielan los huesos. Ya sea que la película trate sobre un asesino serial, un demonio que no quiere abandonar la casa en la que llegan nuevos inquilinos o un terrible monstruo que decida acabar con la paz de los protagonistas, estos espacios siempre adquirirán un sentido siniestro en la pantalla grande. 

Aquí van 5 locaciones famosas e imperdibles de las películas de terror que nunca dejarán de acechar nuestras peores pesadillas.

 

1. Baños y duchas:

Comencemos por una de las regaderas más famosas de la historia del cine de terror, la bañera de Hitchcock en la cinta Psicosis (1960). En ella, una bella mujer está tomando un baño despreocupadamente, cuando una silueta oscura y siniestra aparece detrás de la cortina y la apuñala hasta dejarla sin vida. 

Otros baños icónicos aparecen en Eso (1990), en donde el terrible monstruo disfrazado de payaso sale de las coladeras de unas regaderas de gimnasio para atormentar al pequeño Eddie. 

Un ejemplo actual de estos escenarios cotidianos que se vuelven terroríficos es el de La Maldición De La Llorona (2019). En una escena, la pequeña Samantha está tomando un tranquilo baño de tina cuando siente que detrás de ella su madre comienza a enjabonarle el pelo. Cuando le introduce la cabeza en el agua, la niña abre los ojos y se da cuenta que una terrible visión la tiene sujeta de la cabeza y no puede gritar ni escapar. 

2. Sótanos:

Tal vez sea la locación más recurrente en las películas de terror. Es curioso porque en países como México, los sótanos y áticos no son espacios comunes en la arquitectura de doméstica contemporánea, pero podemos imaginarnos el terror que debe ser tener debajo de tu casa a una presencia maligna que busca destruirte todo el tiempo, pero que nunca sabes cuándo va a atacar.  

Desde películas de antaño como El Horror de Amityville (1970) hasta la saga El Conjuro 2013-2016), usan estas locaciones para engendrar las películas de terror más escalofriantes. 

3. La casa embrujada:

En las mismas películas donde el sótano regularmente está poseído por alguna presencia maligna, la casa y sus múltiples habitaciones no se salvan de la maldición. 

Desde películas mexicanas como Más Negro Que La Noche (1979), hasta producciones más recientes como Actividad Paranormal (2007), las casas embrujadas siempre causarán terror porque no podemos imaginarnos como el lugar más seguro que tenemos en nuestras vidas y el espacio que nos resguarda de los peligros del exterior se vuelve contra nosotros de las maneras más espantosas. 

4. Armarios:

Aunque no estamos hablando de Sully saliendo del armario de Boo para espantarla en Monsters Inc. (2001), todos entendemos el terror que inspiró a esta preciosa comedia infantil animada de Disney. 

Los monstruos o las voces que salen del armario son uno de los recursos más recurrentes del cine de terror. Existen películas enteramente dedicadas a estos espacios. En 1986, El Monstruo Del Armario aterrorizó a millones de niños alrededor del mundo, y unos años antes, en 1982, el armario Carol Anne Freeling en Poltergeist era un pasaje al infierno. 

5. Hospitales psiquiátricos:

Uno de los lugares que más horror causan en la audiencia, definitivamente, son los hospitales psiquiátricos. Pero incluso tal vez más los abandonados a los que todavía están habitados. 

Existen thrillers como En Compañía Del Miedo (2003) en la que una mujer es internada sin fundamentos en un hospital psiquiátrico e intenta demostrar en vano que su condición es distinta a la de los otros pacientes.

Pero nada como cuando esos lugares desalmados se vacían y dejan los más terribles rastros en su camino. Todo el dolor, abuso y frustraciones de los pacientes quedaron marcados en los muros del hospital. Un buen ejemplo de este tema llevado al cine es Encuentros Paranormales (2011).

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