NOTICIAS

La verdadera historia detrás de The Disaster Artist

The Room es considerada como el Ciudadano Kane de las malas películas.

Foto: Fuente: thedailybeast.com
publicidad

A finales de este año llegará a las salas The Disaster Artist, 2017, una comedia biográfica dirigida y protagonizada por James Franco que narra la verdadera historia de la película de culto The Room, 2003, considerada por muchos El ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941) de las películas malas. En la cinta Franco interpreta a Tommy Wiseau, el director, escritor, productor y actor principal de la cinta, que hoy en día es una leyenda del género “tan mala que es buena”.

El origen del proyecto se remonta al libro The Disaster Artist, escrito a manera de memorias por Greg Sestero, co-protagonista junto con Wiseau de The Room, 2003. En el libro, Sestero cuenta la historia del proceso de producción de la desastrosa película y su relación con Wiseau, un extraño y misterioso personaje que estaba convencido de que su película sería una obra maestra. The Disaster Artist, 2017 cuenta con la participación de Dave Franco y Seth Rogen.

El verdadero Tommy Wiseau ha sido siempre un personaje misterioso, y a lo largo de su carrera ha dado información contradictoria sobre su edad y lugar de nacimiento en diferentes entrevistas. De acuerdo con Sestero y con otras fuentes, lo más probable es que haya nacido en Polonia durante la década de los 50. Ambicioso y tenaz, Wiseau emigró a Estados Unidos en donde después de varios años de trabajar como mesero y como vendedor finalmente logró cumplir su sueño de convertirse en actor y director haciendo The Room, 2003. El origen de los 6 millones de dólares que costó la cinta es un misterio hasta la fecha e incluso se ha llegado a sospechar que se trataba de lavado de dinero, pero Wiseau asegura que se trata de una pequeña fortuna personal que acumuló importando chamarras y haciendo negocios inmobiliarios.

El rodaje fue un desastre desde el principio, con Wiseau llegando tarde al set de filmación el primer día y regañando a su equipo por ser poco profesionales. Según Sestero los costos de producción se elevaron porque Wiseau tomó pésimas decisiones, como la idea de filmar la película simultáneamente en HD y 35 milímetros porque no entendía la diferencia entre ambos formatos. El equipo de filmación fue despedido y reemplazado por completo en por lo menos dos ocasiones y muchas escenas de diálogos tardaron el doble en filmarse porque Wiseau no podía recordar ni siquiera las líneas más sencillas del guion. Las historias del set cuentan que el equipo explotaba en carcajadas constantemente por lo absurdo de las escenas y la mayoría estaban seguros de que la película nunca sería exhibida. Wiseau reescribió partes del guion en el momento e inventó personajes que no existían originalmente, haciendo que la estructura narrativa perdiera todo el sentido, además de que insistió en filmar varias veces algunas escenas pero con diferentes sets.

Tras completar la película Wiseau la envió a Paramount para ver si estaban interesados en distribuirla. El proceso de selección dura normalmente un par de semanas, pero la compañía productora rechazó The Room, 2003 a las 24 horas de haberla recibido. Finalmente Wiseau rentó una sala y con gran ceremonia presentó su obra maestra ante el público y la crítica, que de acuerdo con gente que estuvo presente no paró de reír durante toda la cinta. A pesar de su mala calidad o, mejor dicho, gracias a ella, la cinta comenzó a ganar fama entre cierto público que organizaba funciones de media noche para burlarse, y poco a poco se convirtió en una película de culto, con celebridades como Paul Rudd, Alec Baldwin, Edgar Wright y Michael Cera entre sus más grandes fanáticos.

Hoy en día The Room, 2003 es considerada por críticos y especialistas como la peor película de todos los tiempos y no es para menos. La historia no tiene ningún sentido, las actuaciones son pésimas, algunas escenas están fuera de foco y la producción de 6 millones no se ve por ningún lado. Las burlas hacia la película fueron tales que Wiseau declaró que la cinta se había filmado así de manera intencional y que se trata de una comedia, aunque todos los involucrados en el proyecto lo niegan y aseguran que era algo completamente serio.

Sea como sea, Tommy Wiseau se ha ganado un lugar en la historia del cine, aunque sea como el peor director de todos los tiempos. Por lo pronto, les recomendamos ampliamente echarle un ojo a The Room, 2003 antes de ir a ver The Disaster Artist, 2017, que recibió ovación de pie durante su estreno en el festival South by Southwest 2017.

publicidad

Te puede interesar