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La historia del vestuario que María Félix portó en Tizoc

La Doña destacó no solo por su enorme talento, sino también por su eterno glamour y elegancia. Aquí te contamos todo sobre el vestuario que portó en Tizoc

Foto: Azteca Films
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El Cine de Oro mexicano trajo consigo una reinvención de la moda nacional en un momento en donde no se le apostaba mucho a esta disciplina, siendo María Félix una de las figuras que enalteció la indumentaria tradicional en filmes como Tizoc: Amor Indio (1957).

En aquella época se idolatraba la moda europea o americana, por ejemplo, Armando Valdéz Peza -reconocido diseñador de aquellos tiempos- decía: “no hay tradición ni figura, no tenemos una cultura elegante y refinada que se preste como la de los griegos. Somos un pueblo todavía poco maduro en cuanto a moda”.

Pero varios diseñadores de la época demostraron todo lo contrario, entre ellos Ramón Valdiosera.

El creativo creía que la moda mexicana no solo era algo posible, sino algo necesario y hoy en día se le conoce como el creador del color rosa mexicano y autor del libro “300 Años de Moda Mexicana”

También fue el encargado del vestuario de muchas películas del Cine de Oro, entre ellas Cuando Lloran los Valientes (1947), La Doncella de Piedra (1956), El Ídolo Viviente (1957), Zonga, El Ángel Diabólico (1958) y Tizoc: Amor Indio (1957).

 

Ramón Valdiosera vistió a María Félix para su papel en Tizoc, para el que la protagonista portaría un hermoso huipil, pieza tradicional zapoteca y una verdadera obra de arte creada en Oaxaca, bordado en algodón, con decoraciones de cintas de algodón y couche.

Recordemos que María Félix fue musa de las grandes casas de moda como Givenchy, Chanel, Dior, Saint Laurent, Gucci y más, pero sin duda varios de sus looks más memorables son inspirados en la indumentaria mexicana. 

 

Por ejemplo, en su boda con Jorge Negrete la actriz lució un vestido de lino decorado con holanes de encaje y en la invitación se solicitó que todos los asistentes portaran traje de calle con rebozo.

Así, La Doña demostró que la elegancia no está delimitada a las imponentes joyas y prendas de alta costura de las casas diseñadoras más importantes del mundo, sino que la tradición mexicana está repleta de riqueza cultural, muy a la altura de cualquier tradición extranjera.

 

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