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La evolución de la tecnología en Star Wars

Star Wars revolucionó el cine y la ciencia ficción en 1977, desde una galaxia muy muy lejana.

Foto: The Huffington Post
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Con el estreno del Episodio IV: Una Nueva Esperanza, el mundo entero quedó maravillado no sólo con la historia de Star Wars y personajes icónicos y novedosos, sino también por el vasto universo llevado a la pantalla grande a través de un impresionante diseño de producción creado por el entonces desconocido George Lucas y que revolucionó por completo el mundo del cine con increíbles efectos especiales.

Si no eres un conocedor de Star Wars, te dejamos una guía para que no se te vaya una.

Para realizar los episodios IV, V y VI de la saga, se utilizaron props y escenografías de una forma nunca antes vista en películas de ciencia ficción. El hombre a cargo fue Roger Christian, quien se puso en sintonía con George Lucas para darle un look rústico a la película, apartándose del molde plástico y demasiado perfecto que muchos filmes del género tenían en la época. Las naves tenían goteras e imperfectos, las pistolas poseían elementos de armas del Viejo Oeste y lo mejor es que estos 'diseños de bajo costo' eran perfectos para acomodarse al ajustado presupuesto.


Vía: starwars.wikia.com

Christian y Lucas se valieron de una mezcla de efectos ópticos, maquetas, miniaturas y retoques de fotogramas para crear el mundo conocido como Star Wars, pero el maquillaje y vestuario jugaron un papel crucial en el éxito de la película, pues sus droides R2D2 y C3PO tenían un toque robótico pero también humano, característica que los volvió entrañables. Lo mismo con el mismo Jabba the Hutt quien en las primeras tres entregas era una marioneta gigante de látex controlada por un par de personas.

Vía: starwars.wikia.com

Vamos al prop más importante de todos: el sable de luz. Tras varios diseños rechazados, Roger Christian encontró la forma perfecta de traer la icónica arma a la vida. En una tienda de cámaras, ahí, entre un montón de cajas, se encontraban los mangos de linternas Graflex, que con unas cuantas modificaciones y complementados con simples palos de madera a los que se añadía la luz a través de una técnica de retoque, se crearon los famosísimos lightsabers, que sí, eran las armas más frágiles en la vida real, pero las más poderosas en el mundo de la ciencia ficción.

Vía: greatestcollectibles.com

Los episodios I, II y III no fueron muy bien recibidos por los fans, pues Lucas hizo la transición del cine tradicional al digital, utilizando pantalla verde para realizar cualquier cantidad de efectos especiales y todos quedaron muy decepcionados, pues el encanto de las pasadas entregas era lo artesanal. Y sí, George Lucas abusó del uso del green screen. La imagen final se veía falsa y rompió los corazones de millones de fans, aunque atrajo a una nueva base de fanáticos. A pesar de las críticas, las precuelas fueron un rotundo éxito en taquilla.

Vía: slightlywarped.com

En las últimas películas, Star Wars: Episodio VII – El Despertar de la Fuerza (Star Wars: Episode VII – The Force Awakens, 2015) y la recién estrenada Rogue One: Una Historia de Star Wars (Rogue One: A Star Wars Story, 2016), las imágenes se sienten llenas de realismo además de que están muy bien hechas, y cómo no si estamos en pleno siglo XXI, pero lo que es mejor, no dejan de lado la historia original que nos atrapó desde 1977, de hecho, algunas de las técnicas utilizadas en la primera entrega de la Guerra de las Galaxias fueron replicadas por el mismísimo J.J Abrams en El Despertar de la Fuerza.

Ya pueden leer nuestra reseña de Rogue One, ustedes deciden si se la pierden.

Vía: iamag.co

En fin, Star Wars nunca dejará de sorprendernos, de maquetas a CGI, ya nos morimos por saber qué nos espera en la Guerra de las Galaxias del año 2030 porque estamos seguros de que la historia de la galaxia muy muy lejana nunca va a terminar.

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