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La era del exceso de los tráilers cinematográficos

Hace unos años, cuando el mundo digital y los canales de videos eran sólo esbozos en los laboratorios de alguna empresa de informática, existía un ritual sagrado cuando una persona asistía al cine.

Foto: Slan Magazine
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Desde que las luces de la sala comenzaban a atenuarse, los espectadores guardaban silencio y la magia del cine comenzaba, aún cuando la película que iban a ver estaba a 15 minutos de iniciar. Era el momento de los tráilers o cortos, esos escasos pero perfectos minutos de adelanto de una película por estrenar, que generaban expectativa y emocionaban a los asistentes. Significaban para muchos el conocer lo que el séptimo arte traía para ellos en un futuro cercano y ampliaban la añoranza de sentarse nuevamente en la sala para disfrutar de una nueva película.

Pero la era digital, la mercadotecnia y el crecimiento de las redes sociales y los canales especializados para contenidos de video han cambiado drásticamente el consumo e interacción con los contenidos. Los tiempos no son los mismos y el asombro es cada vez más efímero, cada vez más consumible e intangible. Y las productoras han necesitado adoptar estas nuevas formas de consumo también con los tráilers de las películas. Donde antes había un ritual, ahora hay momentos de lanzamientos perdidos en trending topics y timelines.

Tomemos como ejemplo el próximo lanzamiento de la película Escuadrón Suicida (Suicide Squad, 2016) En los últimos meses, y con una estrategia de comunicación basada en la exhaustiva repetición, la productora Warner Brothers ha inundado Facebook, Twitter, Instagram y eventos especiales, como Comic-Con, con diferentes versiones de tráilers que por momentos parecen habernos contado por completo la película. Y no sólo eso, pareciera que en lugar de apelar al asombro que un buen contenido puede crear, siguen liberando diferentes versiones de lo mismo, para mantenernos en la conversación. Hasta el día de hoy, su canal de YouTube cuenta con 17 avances “diferentes” de la película.

Otro caso similar fue el de la película Batman v. Superman (Batman v Superman: Dawn of Justice, 2016). A través de una agresiva campaña en redes sociales, la misma productora del escuadrón mencionado anteriormente, liberó cerca de 15 videos alrededor del universo de la película. Y fueron sumamente criticados cuando en uno de ellos se reveló al villano de la película: el renacido y monstruoso General Zod en forma de Doomsday

Foto: Warner Bros.

Estas estrategias responden claramente a la necesidad de un target más joven por mantenerse en constante consumo de los temas y contenidos que les interesan, abarcando casi su totalidad temática en lanzamientos y lanzamientos de videos en diferentes canales. Sin embargo, existen ejemplos de otras marcas de gran peso en el cine que, aún en la era de los medios digitales, han podido aprovechar el asombro y los momentos para poder capitalizar la finalidad de los tráilers. Tal es el caso de Star Wars: El Despertar de la Fuerza (Star Wars: The Force Awakens, 2015), que en el primer día de liberación de su tráiler, consiguieron 128 millones de vistas en YouTube, habiendo liberado anteriormente solo 2 teasers con prácticamente nada de información sobre la película, su historia, o los personajes que iban a formar parte del reboot del universo Star Wars. Algunos podrían argumentar que el universo Star Wars por sí solo sería una garantía de éxito, sin embargo, a lo que Disney ha apelado es a la emoción y melancolía que una saga de más de 30 años en el cine aporta al consumo de sus contenidos en redes sociales y en medios digitales.

Indudablemente, y con el crecimiento de redes como Instagram y Snapchat –que han modificado por completo nuestra forma de consumir videos–, los tráilers encontrarán cada vez una mayor importancia en su distribución digital. Y cada vez los veremos en mayores cantidades, formatos y menores duraciones. Cada vez veremos más programas en YouTube de análisis de lanzamientos de tráilers y más expertos en este tema, ya que vivimos en la época en donde los avances de películas conforman una pequeña pero muy redituable industria. 

No obstante, nada nunca podrá ganarle a la sensación de una sala llena de espectadores, con el olor único de palomitas, que en conjunto responden por primera vez al avance de una película. Esperemos existan estrategias digitales que sepan aprovechar y hacernos vivir lo mismo en la era de la nueva interacción. Esperemos encontrar nuevos rituales.

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