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Jóvenes Brujas: La magia como escape del bullying de la adolescencia

La película noventera nos hizo soñar con la posibilidad de usar la magia como solución a los problemas juveniles

Foto: Columbia Pictures
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A lo largo de la historia, las mujeres que practican cualquier tipo de magia han sido discriminadas por la sociedad, e incluso perseguidas, pero al menos en la industria del entretenimiento, la brujería puede ser un recurso para el empoderamiento, tal como sucede en la película Jóvenes Brujas (1996)

En el clásico noventero Sarah (Robin Tunney), una chica que parece ser común y corriente, se muda a una nueva ciudad y ahí, conoce al grupo marginado de la preparatoria, unas jóvenes que tienen una fascinación por la magia, la cual comenzarán a experimentar de una forma muy real.

Para las amigas, la brujería es una forma de autodescubrimiento, ya que son incomprendidas por sus familias y compañeros, y solo un poder sobrenatural será suficiente para ellas obtengan el reconocimiento y validación que no se les ha dado por sus peculiaridades. 

 

 

Sorpresivamente, la película da un giro muy oscuro, tocando temáticas como el bullying, el racismo, la dismorfia corporal y el abuso sexual, algo que podría parecer adelantado a su época, pero realmente, la toxicidad adolescente ha sido uno de los enfoques de Hollywood desde ese entonces. 

Cuando Sarah conoce a Nancy (Fairuza Balk), Bonnie (Neve Campbell) y Rochelle (Rachel True) las chicas tienen una conexión inmediata por sus problemas cotidianos, así que deciden vengarse de todos los que les han hecho daño con ayuda de sus poderes. 

Rápidamente, ellas se olvidan de los malos tratos que sufrieron y se vuelven orgullosas y ambiciosas, especialmente Nancy, quien justifica sus acciones del presente con todo el dolor que ha experimentado en su vida.

 

 

Si quitas el elemento mágico, la trama es muy similar a la de Heathers (1988), la polémica película de culto en la que una pareja, interpretada por Winona Ryder y Christian Slater, decide castigar a los bullies de su escuela, pero su sed de venganza llegará a un nivel muy peligroso. 

En ambos casos, lo que en un comienzo parece una lucha razonable termina por exponer el lado más perturbador de la adolescencia, obligando a sus protagonistas a confrontar relaciones que empezaron por aprecio mutuo, pero se tornaron tóxicas e irracionales.

En Jóvenes Brujas, Sarah encuentra el verdadero propósito de su magia para defenderse de Nancy, logrando empoderarse como nunca antes, demostrando así, que no tiene por que estar atada a las decisiones que tomó en el pasado, ya que sus habilidades mágicas son el medio con el que podrá liberarse.

Al igual que esta final girl, las brujas modernas como Sabrina de El Mundo Oculto de Sabrina (2018) y Thomasin de La Bruja (2015), han descubierto en los hechizos un escape para sobrevivir a la juventud y nos han hecho soñar con la posibilidad de que un poco de magia es esencial para vencer los estereotipos y expectativas impuestas por la sociedad.

 

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