NOTICIAS

Dios, Bruselas y el toque de magia de Jaco Van Dormael

Dormael, muy efectiva y emotivamente, con una sazón deliciosamente cómica, se enfrenta al dogma y a la religión.

Foto: www.butacadeprimera.com
publicidad

El único fin certero e inevitable de la vida, temática de esta cinta. El momento en el cual nuestra existencia se doblega para ponernos a prueba cada instante, cada primera vez, que con éste, se convierte en una despedida constante, la muerte. 

La sátira de Jaco Von Dormael, El nuevo nuevo testamento (Le Tout Nouveau Testament, 2015) expande los límites de nuestra imaginación, para por medio de la comedia y lo absurdo, hablar del motivo de nuestra existencia y el surrealismo del mismo. Esto, astutamente reflejado en una narrativa poco convencional pero tan real como cualquiera. El surrealismo que plasma, existe en la construcción algo aleatoria y sin sentido de nuestras costumbres y, disculpen la obviedad, nuestra sociedad opresivamente patriarcal; matriarcalmente obsesiva. ¿En dónde está Dios en todo esto? Pues lo puedes encontrar borracho en una casa humilde de Bruselas, junto a su mujer intolerablemente inútil, al parecer.  

¿Por qué estamos aquí?¿Qué constituye nuestra realidad? Preguntas inconclusas de una humanidad poco satisfecha en su entorno. Con un día a día rutinario que construye una percepción de vida individual y a la vez colectiva en su impaciencia. Trabajamos en oficios que no buscamos y los conservamos únicamente para sostener el mérito/martirio del empuje constante hacia una cima lejana, con una importancia intangible que llega a carcomer el espíritu. 

La película empieza con una premisa: ¿Qué cambiarías si supieras, con certeza absoluta, cuántos días de vida te quedan? Reflexiona, ¿cuál es el motor de tu existencia? ¿será cierto que se propulsa por tu propio ímpetu y no por una construcción externa? Dios, sociedad, familia; en ese orden nos construye la historia.  

No es por coincidencia que la trama se conforma de personajes de esterotipos contradictorios que existen para poner en evidencia los límites de las formas, la sexualidad y su rol en nuestra sociedad, así como la complejidad de la psique al entrar en conflicto consigo misma. Increíble lo que puede ocasionar la conciencia de tal respuesta existencial; el conocer una fecha concreta para tu partida definitiva hace que todo pierda importancia e inmediatamente se vuela sumamente valioso. Las barreras de lo posible se derrumban, ahogamos nuestros miedos y nos tornamos a nuestras necesidades inmediatas.

En estos conceptos, del miedo a la muerte y a la permanencia en el tiempo antes de él, es en lo que Dormael, muy efectiva y emotivamente con una sazón deliciosamente cómica, se enfrenta al dogma y a la religión; fabricantes e ingenieros de la máquina que los mantiene relevantes: el miedo a la muerte y la falta de sentido en nuestra existencia. 


Imagen: www.butacadeprimera.com

publicidad

Te puede interesar