Bienvenido

Sé parte de esta gran comunidad de cine en México.

Ingresa los datos y crea una contraseña
Personaliza tu experiencia
¿Ya estás registrado?
trastornos mentales en el cine, Joker

Los trastornos mentales en el cine: de Psicosis a Joker

Por: Foto: Warner Bros. 08. Oct. 2019
1

El reciente estreno de Joker, de Todd Phillips, regresa a la mesa de discusión el tema de los trastornos mentales y su tratamiento en las narrativas del cine.

Por trastornos mentales cine Joker

No hay palabras suaves ni eufemismos que aligeren la carga de un padecimiento psicológico, patológico o neuronal. Todos los sinónimos que el vulgo o la ciencia han inventado llevan encima el peso de una lápida: trastorno. Enfermedad mental. Demencia. Disfunción social. Psicosis. Nuestro nerviosismo instintivo ante una persona que vive con una condición mental atípica, fuera de los márgenes de la convivencia habitual, es tan antigua y tan profunda que solo le hemos puesto nombres que parecen advertencias de peligro. Así de complicada ha sido nuestra relación con aquellos que pasean fuera del marco de lo normal.

El reciente estreno de Guasón (Joker, 2019) de Todd Phillips, regresa a la mesa de discusión el tema de los trastornos y su tratamiento en las narrativas fílmicas; lo hace, además, encarnando estas disfuncionalidades en la figura de uno de los íconos pop más perdurables y populares en lo que a “locura” se refiere: la Némesis total de Batman, aquel que comparte los traumas juveniles del caballero oscuro, pero que ha elegido sublimarlos a través del caos y de una forma extrema de reordenamiento social. A medio camino entre el nihilismo existencial y la comedia absurda y a casi ocho décadas de su primera aparición en papel, el Guasón llegó a la era Trump convertido en una mezcla de Hamlet, Chaplin y Charles Manson. Al menos, así lo ve el cáustico guión escrito por Phillips y Scott Silver.

joker toronto

Warner Bros.

Las enfermedades y las estatuillas

Pero ¿está enfermo Arthur Fleck? ¿basta una condición patológica para explicar un comportamiento psicótico? ¿y para justificarlo? ¿está el Guasón más afectado que Batman, o solo tiene menos medios ( $ ) para canalizar sus traumas? Si volteamos hacia atrás, el cine anglosajón presenta una tendencia marcada a romantizar las condiciones mentales. La exploración interna de dichas psicologías suele interesar menos a productores y audiencias que las posibilidades que da esa figura, “el loco”, para explotar dramas intensos, atmósferas opresivas, terrores profundos o compasiones que mueven a las lágrimas y, por ende, al Óscar.

Estoy pensando en Forrest Gump (1994) y en el John Nash de Una mente brillante (A Beautiful Mind, 2001) tanto como en el Raymond Babbitt de Cuando los hermanos se encuentran (Rain Man, 1988) o la profesora en el título de Siempre Alice (Still Alice, 2014) entre otro costal de ejemplos. De todos ellos, genéricos, lacrimosos y hambrientos de estatuillas, no solemos obtener ningún conocimiento profundo de los padecimientos mentales, excepto que uno la pasa mal hasta que se da cuenta que no es diferente, sino especial. En un costal distinto, pero igual de nocivo, están los tratamientos de las condiciones mentales –permanentes o de transición– como pretexto para demonizar esos padecimientos: incluso un monumento como Psicosis (Psycho, 1960) cojea de ese pie, lo mismo que otras menos afortunadas como la lamentable, misógina, vacía y pirotécnica Anticristo (Antichrist, 2009) de Lars Von Trier. Cuando el estado mental está revestido de un aura no precisamente médica, como lo sobrenatural (El resplandor, 1980), al menos establecemos un contrato distinto con la verosimilitud, pero las películas mencionadas de Hitchock y Von Trier incluyen incluso un diagnóstico clínico, especializado, en voz de sus personajes.

Charlotte Gainsbourg en Anticristo

Anticristo, Zentropa

Algunas excepciones…

En el mismo cine de habla inglesa –al que me limito al ser esa la tradición de la que surge Guasón– hay excepciones valientes que optan por problematizar y complejizar los trastornos, en lugar de descafeinarlos para el consumo masivo o peor, satanizarlos: Atrapado sin salida (One Flew Over The Cuckoo´s Nest, 1986) de Milos Forman, es el más reconocible, pero también Neurosis de mujer (A Woman Under The Influence, 1974) de John Cassavettes, Taxi Driver (1976) de Martin Scorsese o los internos en el potente documental Titicut Follies (1967) de Frederick Wiseman, que destacan por ser retratos de enfermedades mentales que no buscan generar reacciones unívocas en la audiencia –como la compasión, la simpatía o el miedo– , sino abrir debates en torno a estas condiciones: son personajes ambivalentes, ni héroes ni villanos absolutos, cuya relación con el entorno social es más complicada que la mera superación personal.

one-flew-over-the-cuckoos-nest

Atrapado sin salida – Warner Bros. Pictures

En este grupo podría inscribirse el Guasón de Phillips y Joaquin Phoenix, cuyo protagonista vive con epilepsia gelástica, una forma poco conocida de la epilepsia en la que los ataques sobrevienen después de un fuerte evento emocional, una impresión o derivados del miedo, nervios o el shock pero, a diferencia de la epilepsia común, ésta se expresa con ataques espasmódicos de risa incontrolable, o de algo muy parecido a la risa. Aunque algo similar se había sugerido ya en la novela gráfica La broma mortal (The Killing Joke, 198 ), el trasfondo propuesto por Phillips para el personaje es el primero en el cine que no apuesta por la demencia pura, el resentimiento o las sustancias químicas malvadas como explicación para la psicología del personaje. En ese sentido, deja de dibujarlo con un villano tradicional –con un rol meramente antagónico­ frente al héroe– para trazarlo como una serie de causas y efectos desafortunados, muchos de ellos ajenos a su voluntad.

Es posible que, en el guión, la personalidad de Arthur Fleck conviva con una segunda condición más sutil: la gelotofilia, que la psicología explica como la necesidad que alguien tiene por provocar risa en los demás como una forma de sentirse aceptado, incluido o querido. Es, al mismo tiempo, un mecanismo de defensa con una vertiente triste, pues el gelotofílico puede incluso caer en la autohumillación si eso significa mantener una sonrisa en la cara del otro. Pero, si en la mente de Arthur la risa está ligada al el dolor, al hacer reír a los demás como comediante stand up ¿busca hacerlos felices o contagiarlos de su miseria? Difícil saberlo.

¿Está Guasón relativizando así la naturaleza de la maldad, del terrorismo, del rencor social? ¿Está sugiriendo que los malos no son malos, sino víctimas mal comprendidas? Para nada. Lo que hace la cinta tiene su raíz en el Nuevo Hollywood de los años setenta, precisamente aquel en el que Forman, Cassavettes, Scorsese y Wiseman estrenaron las películas arriba mencionadas: es un cine sin arquetipos de molde, sino de personajes dialécticos que pueden hacer las cosas más terribles en nombre de las causas más justas, o viceversa.

trastornos mentales cine Joker

Warner Bros.

Videos

dolittle trailer robert downey jr
Videos Dolittle: Primer tráiler
jungle cruise trailer
Videos Jungle Cruise: Primer tráiler
martha higareda taquilla
Videos Martha Higareda: La mujer de los mil millones en taquilla
1917 trailer
Videos 1917: Primer tráiler

Te puede interesar

películas censuradas
Noticias 10 películas que fueron censuradas
los cabos selección oficial
Noticias El Festival de Cine de Los Cabos anuncia su selección oficial mexicana
el resplandor cines 2019
Noticias El resplandor volverá a los cines
series que tuvieron película
Noticias 5 series de televisión que tuvieron una película

Comentarios

Los trastornos mentales en el cine: de Psicosis a Joker

10